Sergio “Yoreme” Mendoza, quien protagonizó una noche inolvidable en Chicago al derrotar por nocaut técnico a Ricardo Sandoval. El boxeador originario de Hermosillo, Sonora, consiguió los cinturones de peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
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El mexicano llegó al compromiso dispuesto a demostrar que tenía las condiciones para competir en la élite del pugilismo y no tardó en hacer sentir su presencia sobre el cuadrilátero con determinación y golpes certeros.
Los derribos contundentes
El encuentro comenzó a tomar un rumbo favorable para el mexicano cuando logró mandar a la lona a Sandoval en dos ocasiones durante el segundo asalto. El representante de Sonora mantuvo la presión y continuó buscando el golpe que le permitiera acercarse a la victoria.
La definición llegó en el quinto episodio, cuando Mendoza volvió a derribar a Sandoval. Aunque el puertorriqueño consiguió ponerse de pie, el réferi decidió detener las acciones al considerar que no debía continuar recibiendo castigo.
De esta manera, el “Yoreme” aseguró el triunfo por nocaut técnico y comenzó a escribir su nombre entre los campeones mexicanos que han alcanzado la gloria internacional.
¿Cuál fue el momento de la noche?
La emoción no estaba relacionada únicamente con haber alcanzado la cima de su deporte, sino también con una ausencia que sigue presente en su vida: la de su hermano, quien falleció apenas dos meses antes.
La imagen del campeón conmovido después de la pelea reflejó el peso emocional de una pérdida reciente y la fuerza necesaria para continuar adelante en medio de las dificultades.
El mexicano alcanzó una de las metas más grandes de su vida y de paso se convirtió en el primer mundial de boxeo que Hermosillo ha visto nacer en toda su historia.
