Tengo 27 años y llevo poco más de un año con mi novio. Nuestra relación siempre ha sido buena y, al principio, nuestra intimidad también lo era. Por eso me desconcertó mucho que, desde hace algunos meses, él comenzara a tener problemas para mantener una erección cuando estamos juntos.

La primera vez pensé que simplemente estaba cansado. No le di importancia y traté de hacer como si nada hubiera pasado. Él también se mostró tranquilo y me dijo que no me preocupara.

Pero comenzó a repetirse.

A veces estamos besándonos, todo parece ir bien y, de repente, pierde la erección. Otras veces ni siquiera consigue tenerla. Él se pone nervioso, yo intento tranquilizarlo y terminamos cambiando de tema.

El problema es que yo empecé a tomármelo personalmente.

Me pregunto si ya no le gusto, si mi cuerpo dejó de atraerlo o si está pensando en otra mujer. Incluso he llegado a preguntarle si algo de mí cambió.

Él siempre me responde lo mismo: “No eres tú, te deseo y te quiero.”

Pero es difícil creerlo cuando estoy ahí y veo que su cuerpo no responde.

Hace poco tuvimos una discusión porque le pregunté directamente si le pasaba conmigo o también cuando estaba solo. Se molestó y me dijo que estaba convirtiendo algo que ya le preocupaba en un examen constante.

Después me sentí muy culpable.

Ahora cada vez que tenemos un momento íntimo estoy pendiente de si va a funcionar. Si noto que comienza a perder la erección, inmediatamente pienso que hice algo mal. Incluso he empezado a evitar tomar la iniciativa porque tengo miedo de que vuelva a pasar.

Siento que estamos entrando en un círculo: él se pone nervioso porque teme que vuelva a ocurrir y yo me pongo nerviosa porque temo que sea por mí. Lo amo y no quiero que este problema termine afectando nuestra relación. Pero tampoco sé cómo dejar de sentir que mi autoestima está ligada a lo que ocurre en esos momentos. ¿Realmente puede no tener nada que ver conmigo? ¿Y cómo puedo ayudarlo sin hacer que se sienta todavía más presionado?

Marilú te aconseja...

Sí, realmente puede no tener nada que ver contigo. Una erección no es un medidor confiable de cuánto desea un hombre a su pareja. Puede haber deseo y no haber erección, y también puede haber erección sin deseo.

Y por lo que cuentas, parece que ustedes ya entraron exactamente en el círculo que mantiene muchas dificultades eréctiles: ocurre una vez → él teme que vuelva a pasar → empieza a observar su erección → tú también empiezas a observarla → el encuentro sexual se convierte en una especie de examen → aumenta la ansiedad → y justamente eso hace más probable que vuelva a ocurrir. Tú misma describes perfectamente ese círculo.

Entonces, paradójicamente, la mejor manera de ayudarlo probablemente sea dejar de intentar ayudar a que “funcione”. Quitar durante un tiempo la erección y la penetración como objetivo, recuperar besos, caricias, juego y placer sin estar comprobando constantemente qué está haciendo su pene.

Y hay algo importante para ti: su erección no puede convertirse en una evaluación de tu atractivo. Si cada vez que él pierde la erección tú piensas “ya no le gusto”, ambos terminan teniendo examen: él tiene que demostrar que funciona y tú necesitas que su cuerpo demuestre que eres deseable.

Eso sí: si la dificultad es persistente o apareció recientemente después de funcionar normalmente, yo recomendaría además una valoración médica para descartar factores orgánicos antes de asumir que todo es ansiedad.

Marilú Álvarez

Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.

  • marilu@terapiaconsentido.com

  • Instagram: @marilu_psicoterapeuta

  • Tiktok: @marilupsicoterapeuta

Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. / @marilu_psicoterapeuta