Tengo 28 años y llevo casi tres años con mi novio. Desde que comenzamos nuestra relación siempre pensé que era un hombre bastante tímido en la intimidad. Yo había tenido más parejas antes que él y asumí que simplemente tenía menos experiencia, así que nunca le di demasiada importancia.

Nuestra vida sexual tampoco era mala, aunque sí bastante tranquila. Cuando yo intentaba proponer algo diferente, muchas veces se ponía nervioso o me decía que no era lo suyo. Por eso terminé pensando que era una persona poco interesada en experimentar.

Todo cambió hace unas semanas cuando, por accidente, encontré una carpeta en su computadora. No estaba buscando nada relacionado con su vida privada, pero vi el nombre de la carpeta y terminé abriéndola.

Lo que encontré me sorprendió muchísimo. Había contenido íntimo y búsquedas relacionadas con fantasías que jamás hubiera imaginado que tenía. Algunas incluso eran cosas que yo le había propuesto alguna vez y que él había rechazado diciéndome que no le interesaban.

Eso fue lo que realmente me dolió.

Cuando regresó a casa no pude fingir que no había visto nada y le pregunté directamente. Al principio se quedó callado, pero después me explicó que le daba vergüenza hablar conmigo de esa parte de su sexualidad. También me dijo que muchas de esas fantasías solamente existían en su imaginación y que no necesariamente quería llevarlas a la realidad.

Intenté comprenderlo, pero sigo confundida. No me molesta que tenga fantasías. Sé que todos tenemos pensamientos que quizá nunca compartiríamos con nadie. Lo que no puedo dejar de pensar es por qué conmigo parecía ser una persona completamente diferente.

Ahora, cada vez que estamos juntos, me pregunto si está pensando en todo aquello. También me ha entrado la inseguridad de pensar que quizá yo no soy suficiente para él o que necesita imaginar otras cosas para poder disfrutar.

Él dice que me desea y que no ha cambiado nada entre nosotros, pero yo ya no puedo dejar de pensar en lo que descubrí.Una parte de mí quiere preguntarle absolutamente todo, mientras que otra piensa que quizá conocer más detalles solo hará que me obsesione todavía más.

¿Es normal que una persona tenga una vida íntima completamente distinta cuando está sola? ¿Debería preocuparme por lo que descubrí o simplemente aceptar que sus fantasías no necesariamente representan lo que quiere hacer conmigo?

Y, sobre todo, ¿cómo hago para dejar de compararme con todo lo que encontré?

Él aseguró que sus fantasías no significaban que quisiera hacerlas realidad, pero ella sigue teniendo dudas. / iStock

Marilú te aconseja...

Sí, es perfectamente posible tener fantasías sexuales que jamás querríamos llevar a la realidad. Fantasía, deseo y conducta son cosas distintas. Que él fantasee con algo no significa automáticamente que quiera hacerlo, que le falte algo contigo o que tú “no seas suficiente”. De hecho, él mismo te dijo que muchas de esas fantasías pertenecen únicamente a su imaginación.

A mí me llamaría más la atención otra cosa: ¿por qué siente tanta vergüenza de mostrarte esa parte de sí mismo? Porque incluso encontraste fantasías que tú habías propuesto y él había rechazado. Ahí probablemente hay una conversación mucho más interesante que interrogarlo sobre cada búsqueda que encontraste. Y también respetaría que exista una parte de su sexualidad que sea privada. Intimidad en pareja no significa tener que conocer absolutamente todo lo que pasa por la cabeza del otro.

En lugar de preguntarte “¿cómo compito con sus fantasías?”, yo cambiaría la pregunta por: “¿Podemos construir una relación en la que ambos podamos hablar de nuestros deseos y fantasías sin sentir vergüenza, juicio o miedo?” Porque si no hay suficiente seguridad para vulnerarnos hablando de sexo, difícilmente habrá libertad para vulnerarnos sexualmente.

Ahora teme que las fantasías de su novio sean una señal de que ella no es suficiente. / iStock

Marilú Álvarez

Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.

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Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. / @marilu_psicoterapeuta