¿Alguna vez has sentido que tus compañeros te excluyen deliberadamente, que tus responsabilidades desaparecen sin explicación o que recibes un trato diferente al del resto del equipo? Aunque estas situaciones pueden parecer conflictos aislados, cuando se presentan de manera constante podrían formar parte de un patrón de mobbing laboral o acoso psicológico.
El mobbing es un proceso de violencia sistemática que suele desarrollarse de manera progresiva dentro del entorno de trabajo. A diferencia de una discusión o desacuerdo ocasional entre compañeros, se caracteriza por la repetición de conductas hostiles que pueden deteriorar el bienestar de la persona afectada.
La investigadora Ana Gabriela Rincón Rubio, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, explica que estas agresiones pueden funcionar como una forma de violencia social dentro de las organizaciones.
Algunas conductas, consideradas individualmente, podrían parecer poco importantes; sin embargo, su acumulación puede generar un ambiente hostil y afectar deliberadamente a una persona o grupo.
¿Cuáles son las señales sutiles del mobbing laboral?
El acoso psicológico no necesariamente comienza con gritos, amenazas o enfrentamientos directos. En muchas ocasiones, las primeras señales aparecen mediante comportamientos cotidianos que pueden ser normalizados o incluso pasar desapercibidos.
Entre las conductas que pueden revelar un patrón de mobbing se encuentran:
Excluir repetidamente a un trabajador de reuniones o actividades relacionadas con sus funciones.
Retirarle responsabilidades o funciones sin una explicación justificada.
Aislarlo deliberadamente del resto de sus compañeros.
Ignorar a la persona, incluso mediante acciones tan sencillas como evitar saludarla.
Hacer desaparecer herramientas o pertenencias necesarias para desempeñar su trabajo
.Aplicar criterios de evaluación más estrictos que los utilizados con otros empleados.
¿Por qué es importante identificar estas conductas? Porque una acción aislada no necesariamente constituye mobbing. Lo que caracteriza al acoso psicológico es, precisamente, la sistematicidad y persistencia de las agresiones.
La NOM-035-STPS-2018 define el acoso psicológico como actos que dañan la estabilidad psicológica, personalidad, dignidad o integridad del trabajador mediante acciones de intimidación sistemática y persistente, entre ellas el descrédito, insultos, humillaciones, marginación, indiferencia, rechazo y amenazas.
El acoso laboral puede ocurrir entre diferentes niveles
¿El mobbing solamente puede ser ejercido por un jefe? No. La violencia laboral puede presentarse desde distintas posiciones dentro de una organización.
El mobbing descendente ocurre cuando una persona con mayor jerarquía ejerce las conductas de acoso contra un trabajador subordinado. En cambio, el mobbing horizontal se presenta entre personas que ocupan un nivel similar dentro de la estructura laboral.
También existe el mobbing ascendente, en el que un grupo de trabajadores ejerce acciones hostiles contra un superior. Entre los ejemplos mencionados se encuentra el llamado “efecto tortuga”, mediante el cual los subordinados ralentizan deliberadamente procesos para provocar que el jefe sea responsabilizado por una baja productividad.
Otra modalidad es el mobbing serial, donde una persona o grupo selecciona repetidamente a diferentes trabajadores como objetivos después de conseguir que una víctima abandone su puesto.
¿Qué consecuencias puede tener el mobbing?
Las consecuencias del acoso psicológico no necesariamente se limitan al ambiente laboral. Cuando las agresiones se mantienen durante un periodo prolongado, pueden repercutir tanto en el desempeño profesional como en la salud de quien las experimenta.
Entre los efectos señalados se encuentran distracciones, olvidos y una disminución temporal de determinadas capacidades cognitivas. A nivel físico y emocional, también pueden presentarse ansiedad, depresión, crisis de pánico, migrañas y problemas gastrointestinales.
En situaciones graves, el deterioro puede llevar a la persona a abandonar voluntariamente su empleo. Para las empresas, la existencia de estos ambientes también puede traducirse en mayor rotación de personal, pérdida de talento, disminución de la productividad y posibles conflictos jurídicos.
¿Cómo diferenciar un conflicto laboral del mobbing?
No toda diferencia de opiniones, llamada de atención o desacuerdo en el trabajo constituye acoso psicológico. La principal diferencia está en la repetición y sistematicidad de las conductas.
Un conflicto laboral puede surgir por diferencias profesionales y, mediante comunicación o mediación, llegar a una solución. En cambio, el mobbing implica un patrón persistente de acciones que puede buscar aislar, desacreditar, intimidar o perjudicar a una persona.
Por ello, documentar las situaciones recurrentes puede ser importante para identificar si existe un patrón y, cuando sea necesario, recurrir a los mecanismos internos de atención correspondientes.
¿Qué pueden hacer las empresas para prevenirlo?
La prevención comienza por establecer reglas claras sobre las conductas que no están permitidas dentro del espacio laboral. También resulta importante contar con mecanismos para identificar y atender oportunamente posibles casos de violencia.
En México, la NOM-035-STPS-2018 establece elementos para identificar, analizar y prevenir factores de riesgo psicosocial, además de promover un entorno organizacional favorable. La norma aplica a los centros de trabajo en el país y contempla la violencia laboral dentro de los factores que deben considerarse.
Por ello, detectar las primeras señales puede ser fundamental. Excluir, aislar, humillar o retirar funciones de manera reiterada no debería normalizarse como parte de la rutina laboral, especialmente cuando estas acciones terminan afectando la dignidad, desempeño o bienestar de una persona.

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