Lo que sería una noche para recorrer la Ciudad de México en bicicleta terminó entre multitudes, filas y complicaciones para avanzar. El Paseo Nocturno de Día de Muertos, realizado el sábado 24 de octubre, reunió a miles de personas sobre Paseo de la Reforma, donde la cantidad de asistentes dificultó el paso de los ciclistas.

La convocatoria superó la capacidad de organización del recorrido en algunos tramos. Cerca del Ángel de la Independencia, peatones, familias y visitantes ocuparon los espacios destinados al paseo, por lo que muchas personas tuvieron que bajarse de sus bicicletas y continuar a pie. La situación también provocó cambios en la ruta prevista.

La concentración de peatones complicó el paso de los ciclistas cerca del Ángel de la Independencia./@cdmx

“Hace falta más organización”: asistentes expresan molestias

Entre las quejas de los participantes estuvo la imposibilidad de recorrer en bicicleta el trayecto que se había anunciado. En un testimonio recogido por Expansión, un asistente identificado como Daniel, de 26 años, lamentó no haber podido llegar al Ángel y cuestionó las condiciones del paseo.

“Se me hace irresponsable que tengamos que irnos por otro lado, si se supone que el paseo es para bicis”, expresó. Aunque también comentó que estaba dispuesto a darle otra oportunidad a la actividad, consideró que hacía falta una mejor organización.

Otros asistentes también manifestaron molestias por tener que avanzar caminando entre la multitud. En la cobertura de N+ se reportó que la concentración de visitantes complicaba el uso de las bicicletas y que las personas debían armarse de paciencia para continuar.

Catrinas, calaveras y bicicletas iluminadas destacaron durante la rodada nocturna./Especial

Catrinas y bicicletas iluminadas también marcaron la noche

Pese a las dificultades, el paseo también estuvo acompañado de disfraces, maquillaje de catrina, calaveras y bicicletas adornadas con luces y flores de cempasúchil. Las decoraciones instaladas sobre Reforma atrajeron a familias, turistas y grupos de amigos.

La jornada incluyó actividades gratuitas, concurso de disfraces y servicios para los participantes. Sin embargo, la aglomeración también dejó sobre la mesa cuestionamientos sobre la planeación de eventos masivos y la necesidad de separar mejor los espacios para ciclistas y peatones.

El Paseo Nocturno volvió a mostrar el interés de los capitalinos por las actividades de Día de Muertos, aunque esta edición también evidenció los problemas que puede generar una convocatoria multitudinaria cuando la movilidad y la organización no avanzan al mismo ritmo.