Las costas de California se encuentran bajo vigilancia ante la llegada de una onda Kelvin que podría elevar temporalmente el nivel del mar entre 15 y 30 centímetros durante octubre, de acuerdo con especialistas y datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
El fenómeno está relacionado con el incremento inusual de la temperatura del océano y forma parte de los efectos asociados a El Niño. La primera gran onda Kelvin del actual episodio de El Niño se espera que llegue a California a comienzos de octubre.
¿Qué son las ondas Kelvin?
A diferencia de una ola convencional que puede observarse rompiendo en la playa, una onda Kelvin es un pulso de agua cálida que se desplaza por el océano y puede modificar temporalmente el nivel del mar en las zonas costeras.
El meteorólogo Mike Krueger, de Weather NorCal, explicó que estas ondas siguen un patrón de desplazamiento relativamente predecible y avanzan a una velocidad aproximada de 10 kilómetros por hora.
Cuando una onda Kelvin alcanza la costa, puede elevar el nivel base del mar entre 15 y 30 centímetros, aunque no significa que se produzca una ola de esa altura que llegue directamente a las playas.
¿Por qué preocupa su llegada a California?
El aumento temporal del nivel del mar podría coincidir con otros factores que afectan actualmente a la costa californiana, entre ellos el oleaje generado por sistemas tropicales, la erosión de las playas y las mareas estacionales.
De acuerdo con información de Reuters, el nivel del mar en el sur de California ya ha aumentado entre 20 y 30 centímetros durante el último siglo. A esto podría sumarse temporalmente el efecto de una onda Kelvin, que podría incrementar el nivel entre otros 15 y 30 centímetros.
El fenómeno podría agravar el riesgo de inundaciones costeras, erosión y daños en zonas cercanas al litoral, especialmente si coincide con mareas altas o condiciones de oleaje elevado.
La llegada de la onda Kelvin está relacionada con el actual episodio de El Niño y forma parte de los fenómenos oceánicos que los especialistas mantienen bajo observación para determinar su impacto en las costas de California.
Por ahora, el fenómeno no representa una ola gigante que vaya a golpear directamente las playas, sino un aumento temporal del nivel del mar que podría hacer que otros eventos de oleaje, mareas o tormentas tengan mayores efectos sobre las zonas costeras.

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