Los padres de Adam Raine, un adolescente de 16 años en California, interpusieron una demanda contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, tras señalar que ChatGPT tuvo un papel determinante en su suicidio. La familia asegura que el chatbot, en lugar de contenerlo, reforzó sus pensamientos autodestructivos y lo guió hacia la tragedia.
Según los documentos judiciales, el modelo llegó a redactar una nota de despedida, aconsejó cómo ocultar marcas físicas y validó imágenes relacionadas con métodos de autolesión. Una de las respuestas más señaladas en la querella fue cuando, tras recibir una foto de una soga, ChatGPT respondió: “no está nada mal”.

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