El Océano Pacífico vuelve a colocarse bajo la atención de especialistas y autoridades meteorológicas. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene vigilancia permanente sobre dos zonas de baja presión que podrían evolucionar durante los próximos días hasta convertirse en los ciclones tropicales Douglas y Elida, sistemas que, aunque todavía presentan probabilidades moderadas de desarrollo, ya generan interés entre los expertos debido a un fenómeno poco común que podría ocurrir si ambos se fortalecen y acercan lo suficiente: el llamado Efecto Fujiwhara.
Actualmente, una de las zonas de baja presión está asociada a la onda tropical número 8 y se ubica al sur de Baja California, con una probabilidad de desarrollo ciclónico del 20 por ciento en un periodo de siete días. La segunda se localiza al suroeste de Michoacán, Colima y Jalisco, registrando una probabilidad del 30 por ciento en el mismo lapso.
Aunque todavía es pronto para determinar si ambos sistemas alcanzarán la categoría de ciclones tropicales, los meteorólogos ya observan con atención su evolución debido a que una eventual cercanía entre ellos podría provocar una interacción atmosférica compleja y poco frecuente.
¿Qué es el Efecto Fujiwhara?
El Efecto Fujiwhara recibe su nombre en honor al meteorólogo japonés Sakuhei Fujiwhara, quien fue el primero en describir el comportamiento que presentan dos ciclones cuando se aproximan entre sí.
Este fenómeno ocurre cuando dos sistemas tropicales activos se encuentran a una distancia aproximada menor a mil 400 kilómetros. Bajo estas condiciones, las corrientes de circulación de ambos ciclones comienzan a influenciarse mutuamente y los sistemas pueden iniciar un movimiento de rotación alrededor de un punto común, generando una especie de danza atmosférica en espiral.
Dependiendo de la intensidad de cada ciclón, la interacción puede desarrollarse de distintas maneras. Cuando uno de los sistemas es significativamente más fuerte, existe la posibilidad de que absorba al más débil. En cambio, si ambos presentan una intensidad similar, pueden permanecer orbitando entre sí durante varios días antes de separarse nuevamente o incluso fusionarse en un solo fenómeno meteorológico.
Douglas y Elida siguen bajo observación
Por ahora, especialistas del SMN consideran que aún no existen elementos suficientes para asegurar que Douglas y Elida llegarán a encontrarse o protagonizar una interacción directa.
Las probabilidades de que ocurra una fusión siguen siendo relativamente bajas debido a que todavía hay incertidumbre sobre la evolución, intensidad y trayectoria que podrían seguir ambos sistemas durante los próximos días.
Sin embargo, el simple hecho de que dos zonas con potencial ciclónico se desarrollen simultáneamente en una región cercana ha despertado el interés de meteorólogos nacionales e internacionales, ya que cualquier modificación en sus desplazamientos podría cambiar los pronósticos iniciales.
Las próximas actualizaciones meteorológicas serán determinantes para conocer si las condiciones continúan siendo favorables para una eventual interacción.
¿Por qué preocupa el Efecto Fujiwhara?
Uno de los principales problemas asociados al Efecto Fujiwhara es que vuelve mucho más compleja la predicción de los movimientos de los ciclones.
Cuando dos sistemas comienzan a influenciarse entre sí, los modelos meteorológicos enfrentan mayores dificultades para calcular con precisión las trayectorias futuras, lo que puede complicar la emisión de alertas tempranas y la planeación de medidas preventivas en las zonas potencialmente afectadas.
Entre los principales riesgos que destacan los especialistas se encuentran:
Cambios repentinos en las trayectorias previstas.
Incremento en la dificultad para elaborar pronósticos precisos.
Posible fortalecimiento de uno de los ciclones.
Expansión de las áreas de afectación.
Mayor riesgo de lluvias intensas, inundaciones y deslaves.
Cuando uno de los sistemas absorbe al otro, la energía acumulada puede concentrarse en una sola tormenta, aumentando su intensidad y potencial destructivo.
Los posibles efectos para México
Si llegara a producirse una interacción significativa entre Douglas y Elida, las consecuencias podrían reflejarse en fenómenos meteorológicos más intensos sobre el litoral mexicano. Entre los escenarios que analizan los expertos se encuentran lluvias torrenciales, vientos más fuertes, oleaje elevado y marejadas ciclónicas capaces de afectar a comunidades costeras del Pacífico.
Asimismo, el incremento de precipitaciones podría favorecer inundaciones urbanas, desbordamiento de ríos y deslaves en zonas montañosas, especialmente en estados que tradicionalmente resultan vulnerables durante la temporada de ciclones tropicales.
Por esta razón, Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional mantienen un monitoreo permanente de ambos sistemas e insisten en la importancia de seguir únicamente información oficial.
Un fenómeno raro que mantiene la atención de los especialistas
Aunque el Efecto Fujiwhara no ocurre con frecuencia, cada vez que existe la posibilidad de que dos ciclones interactúen, la comunidad científica incrementa la vigilancia debido a la complejidad de este comportamiento atmosférico.
Por ahora, Douglas y Elida permanecen como zonas de baja presión en observación, pero su evolución durante los próximos días será determinante para saber si México podría presenciar uno de los fenómenos meteorológicos más llamativos y difíciles de pronosticar del Pacífico.
Mientras tanto, las autoridades recomiendan mantenerse atentos a los avisos oficiales y seguir la información emitida por el Servicio Meteorológico Nacional ante cualquier cambio en la evolución de ambos sistemas.

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