Ronaldo Nazário y Roberto Carlos volvieron a hacer historia juntos, aunque esta vez lejos de las canchas. Los campeones del mundo con Brasil en 2002 forman parte del grupo inversor que adquirió el control del Inter de Limeira, club que actualmente compite en la Serie C, la tercera división brasileña.
La operación se concretó después de que la Asamblea General Extraordinaria del club aprobara la transformación en una Sociedad Anónima de Fútbol (SAF). La votación tuvo 53 sufragios a favor de un total de 54 consejeros, dando luz verde al cambio institucional.
Un nuevo proyecto para el Inter de Limeira
El nuevo grupo propietario se quedará con el 80% de las acciones, mientras que el 20% restante continuará en manos de los socios de la institución. Además de Ronaldo y Roberto Carlos, el proyecto cuenta con otros inversionistas, entre ellos el príncipe saudí Abdullah bin Saad bin Abdulaziz Al Saud.
La llegada de las dos figuras brasileñas representa una apuesta importante para un club fundado en 1913. El Inter de Limeira, que tiene su sede en el estado de São Paulo, busca aprovechar la inversión para modernizar su estructura y fortalecer tanto su proyecto deportivo como sus finanzas.
Ronaldo vuelve a apostar por un club
Para Ronaldo no será su primera experiencia como propietario de una institución futbolística. El exdelantero ya había participado en la gestión del Cruzeiro y también fue accionista del Valladolid de España, por lo que esta nueva aventura representa otro capítulo en su faceta como empresario deportivo.
El proyecto también tiene una meta deportiva ambiciosa: llevar al Inter de Limeira desde la tercera división hasta la Serie A brasileña. De acuerdo con los reportes sobre la inversión, el grupo contempla destinar hasta 86 millones de dólares durante los próximos 10 años para intentar transformar al club en un protagonista del futbol brasileño.
De esta manera, Ronaldo y Roberto Carlos vuelven a unir sus nombres después de haber compartido grandes momentos con la Selección de Brasil y en el futbol europeo. Ahora, ambos tendrán el reto de demostrar que su experiencia puede trasladarse de la cancha a la gestión para convertir al Inter de Limeira en una nueva potencia del futbol brasileño.

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