La controversia por la habilitación de Folarin Balogun para disputar el duelo de eliminación directa entre Estados Unidos y Bélgica sigue creciendo. Ahora fue Joseph "Sepp" Blatter, expresidente de la FIFA entre 1998 y 2015, quien se sumó a las críticas al organismo tras las versiones que apuntan a una intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para revertir la tarjeta roja del delantero.
Blatter cuestiona la independencia de la FIFA
A través de sus redes sociales, el exdirigente suizo publicó un mensaje en el que puso en duda la independencia de la FIFA y advirtió sobre el riesgo de que intereses políticos influyan en las decisiones deportivas.
“Las tarjetas rojas no se anulan mediante llamadas telefónicas políticas. Se anulan en virtud de normas, pruebas y organismos independientes. Si un presidente de los Estados Unidos interviene ante el presidente de la FIFA —y un jugador queda repentinamente habilitado antes de un partido de eliminación directa de la Copa del Mundo—, la pregunta es inevitable: ¿hacia dónde vas, FIFA?”, escribió Blatter.
El exmandatario del máximo organismo del futbol mundial remató su postura con una frase contundente:
El futbol nunca debe convertirse en un terreno de juego para el poder político
La polémica por Balogun sigue escalando
Las declaraciones de Blatter llegan después de que Donald Trump reconociera haber intervenido en el caso de Balogun, mientras que la UEFA expresó públicamente su inconformidad por la decisión de levantar la suspensión del delantero estadounidense de cara al duelo de eliminación directa.
Bélgica también elevó el tono del conflicto al emitir un nuevo comunicado en el que exigió una explicación oficial por parte de la FIFA sobre los criterios utilizados para habilitar al atacante, al considerar que la resolución afecta la credibilidad y la igualdad deportiva del torneo.
Con las críticas provenientes de federaciones, organismos internacionales y ahora de un expresidente de la FIFA, el caso Balogun se ha convertido en una de las mayores controversias del Mundial 2026, incrementando la presión sobre el organismo encabezado por Gianni Infantino para explicar una decisión que sigue generando cuestionamientos en el futbol internacional.

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