La final de la Copa África entre Marruecos y Senegal no solo dejó un campeón, sino también una fuerte polémica que ha trascendido el ámbito deportivo para instalarse en la esfera política del país anfitrión. Las decisiones arbitrales y los incidentes ocurridos en los minutos finales del encuentro han provocado un intenso debate en Marruecos.
Mohamed Simou, diputado marroquí, elevó la controversia a otro nivel al solicitar formalmente la detención y el enjuiciamiento del árbitro congoleño Jean-Jacques Ngambo Ndala, a quien responsabiliza del desarrollo caótico del partido. El legislador también lanzó graves acusaciones contra la selección senegalesa, insinuando el uso de prácticas de magia negra durante el encuentro.
Tras la reanudación, Brahim Díaz falló el penalti, un hecho que representó un duro golpe anímico para el combinado marroquí. El error cambió el rumbo del partido y dejó a Marruecos emocionalmente afectado de cara al tiempo extra.
Apenas cinco minutos después del inicio de la prórroga, Pape Gueye aprovechó un pase de Idrissa Gueye y, con un potente disparo cruzado que superó al guardameta Yassine Bono, marcó el 1-0 definitivo.
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