Brahim Díaz vivió una de las noches más amargas de su carrera en la final de la Copa África, un partido que prometía consagrarlo definitivamente como héroe nacional y que terminó convirtiéndose en una pesada losa. El futbolista del Real Madrid llegaba al duelo decisivo como la gran referencia de Marruecos y máximo goleador del torneo, con cinco tantos que habían ilusionado a todo un país.
El escenario parecía inmejorable para culminar su actuación. En el minuto 98, Brahim provocó un penalti que podía cambiar el destino del encuentro ante Senegal y acercar a Marruecos a su primer título continental en medio siglo. La acción derivó en una tensa situación que obligó a detener el partido durante varios minutos, después de que los jugadores senegaleses abandonaran momentáneamente el terreno de juego.

Durante los aproximadamente 14 minutos de incertidumbre, el estadio de Rabat contuvo la respiración. Brahim tuvo tiempo de reflexionar sobre la responsabilidad que recaía sobre sus botas, mientras la presión aumentaba en un ambiente cargado de nerviosismo y expectativas. Cuando el juego se reanudó, el atacante tomó el balón y se dispuso a ejecutar la pena máxima.
La decisión sorprendió a muchos. Brahim optó por lanzar el penalti a lo Panenka, un gesto técnico arriesgado en un contexto tan decisivo. El guardameta senegalés, Édouard Mendy, leyó perfectamente la intención y detuvo sin dificultades una picada que careció de potencia y precisión.

El fallo resultó determinante. Senegal acabó imponiéndose en la prórroga y dejó a Marruecos sin el ansiado título, una decepción aún mayor al tratarse de una final disputada en casa. La frustración se apoderó de la afición local, que vio cómo se escapaba una oportunidad histórica tras 50 años de espera.
Tras el pitido final, las cámaras captaron a un Brahim Díaz visiblemente afectado. El futbolista recogió el premio al máximo goleador del torneo entre lágrimas, consciente de que su error había marcado el desenlace. En redes sociales mostró su arrepentimiento, pero las críticas no tardaron en multiplicarse, centradas principalmente en la elección del lanzamiento.

Entre las voces más duras destacó la de Hervé Renard, actual seleccionador de Arabia Saudí y exseleccionador de Marruecos. El técnico francés fue tajante al valorar la acción del madridista: “Tienes derecho a fallar un penalti, pero en ese caso no tengo ninguna compasión. Es una falta de respeto hacia todo un país que lleva 50 años buscando el éxito”, afirmó.
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