En el deporte, los apellidos suelen cargar un peso especial. Para algunos representan inspiración; para otros, una enorme responsabilidad. Sin embargo, existen casos en los que padres e hijos lograron convertir ese legado en una historia de éxito o no, dejando huella en distintas generaciones.
En el marco del Día del Padre, repasamos algunas de las relaciones más icónicas entre padres e hijos que brillaron en las canchas, los diamantes, los cuadriláteros y las pistas.
LeBron James y Bronny James
Durante décadas parecía imposible que un jugador compartiera duela con su hijo en la NBA. Sin embargo, LeBron James hizo realidad ese sueño cuando coincidió con Bronny James en Los Angeles Lakers. El máximo anotador en la historia de la liga ha construido una carrera legendaria con múltiples campeonatos y premios MVP, mientras que Bronny comienza a escribir su propio camino.
Ken Griffey Sr. y Ken Griffey Jr.
Pocas duplas padre-hijo son tan recordadas como la de los Griffey. Ambos jugaron juntos con los Seattle Mariners e incluso conectaron cuadrangulares consecutivos en un mismo partido, una escena única en las Grandes Ligas. Mientras el padre fue tres veces campeón de la Serie Mundial, el hijo se convirtió en uno de los mejores jardineros de todos los tiempos y miembro del Salón de la Fama.
Julio César Chávez y Julio César Chávez Jr.
En México, pocos apellidos pesan tanto en el boxeo como Chávez. Julio César Chávez es considerado por muchos como el mejor boxeador mexicano de todos los tiempos gracias a una carrera repleta de campeonatos mundiales y récords históricos. Su hijo, Julio César Chávez Jr., también logró convertirse en campeón mundial, aunque siempre vivió bajo la sombra de una de las figuras más grandes que ha dado el pugilismo.
Keke Rosberg y Nico Rosberg
La Fórmula 1 también tiene historias familiares inolvidables. Keke Rosberg conquistó el campeonato mundial en 1982 y décadas después su hijo, Nico Rosberg, repitió la hazaña al coronarse campeón en 2016. Con ello se convirtieron en una de las pocas familias que pueden presumir campeonatos mundiales en dos generaciones distintas.
Peter Schmeichel y Kasper Schmeichel
El legendario portero danés Peter Schmeichel fue pieza clave en la conquista de la Eurocopa de 1992 con Dinamarca y en la época dorada del Manchester United. Años después, su hijo Kasper Schmeichel también alcanzó la élite al conquistar la histórica Premier League de 2016 con Leicester City y convertirse en referente de la selección danesa.

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