El DeLorean que Marty McFly utilizó para viajar al futuro nunca ganó una carrera, no fue un éxito comercial y su fabricante desapareció pocos años después de comenzar a producirlo. Pero terminó convertido en uno de los automóviles más famosos de la historia.
Y detrás de aquel deportivo de acero inoxidable existe una conexión inesperada con la Fórmula 1. Su nombre es Colin Chapman.
El fundador de la escudería Lotus, uno de los grandes revolucionarios de la ingeniería en la máxima categoría, no diseñó el DeLorean DMC-12. La espectacular carrocería fue obra del italiano Giorgetto Giugiaro.
Pero cuando John DeLorean necesitó convertir aquel prototipo futurista en un automóvil capaz de producir en serie, recurrió a Lotus Engineering y Chapman se involucró directamente.
Chapman fue el hombre que descubrió que quería quitarle peso a los autos para desarrollar sus capacidades
Chapman había construido su filosofía alrededor de una idea aparentemente sencilla: hacer más con menos, tomando en cuenta que debían tener menos peso, ser más rígidos y por lo tanto tendrían mejor comportamiento.
En Fórmula 1, sus ideas transformaron la categoría. El Lotus 25 llevó el monocasco a un nuevo nivel; el Lotus 49 convirtió al motor Cosworth DFV en parte estructural del automóvil y el Lotus 78 abrió la puerta a la revolución del efecto suelo.
Chapman no necesitaba construir el automóvil más grande sino armar el automóvil más eficiente y cuando apareció el DeLorean, aquella filosofía resultó fundamental.
Lotus tuvo que reconstruir el DeLorean
El prototipo de John DeLorean todavía estaba lejos de ser un automóvil de producción. Lotus recibió el encargo de desarrollarlo y rápidamente descubrió que había mucho por hacer.
La compañía trabajó en una nueva arquitectura estructural, desarrolló un chasis tipo columna vertebral, utilizó tecnología de materiales compuestos y rediseñó buena parte de la suspensión y la dinámica del vehículo.
Según Mike Kimberley, 382 personas de Lotus trabajaron en el proyecto que incursionó en la misión que era prácticamente a contrarreloj: convertir aquel concepto de Giugiaro en un automóvil que pudiera superar las exigencias de producción y homologación.
Por eso la frase correcta no es que Chapman “diseñó el DeLorean”, sino que lo que hizo Lotus fue convertirlo en un automóvil viable, eficientando la producción..
Chapman quería cambiar algunas cosas
El problema era que John DeLorean también tenía muy claro cómo quería que se viera su automóvil. El sistema de apertura de las puertas de alas de gaviota complicaban la estructura. El acero inoxidable añadía peso y la decisión de colocar el motor detrás del eje trasero generaba nuevos retos dinámicos.
Lotus intentó modificar algunos de esos elementos y DeLorean se negó.Quería conservar la identidad del automóvil y como dueño del proyecto… ganó esa batalla.
El resultado fue un deportivo con motor PRV V6 de aproximadamente 130 caballos de fuerza en Estados Unidos, prestaciones modestas para su apariencia y una silueta que parecía salida de una película de ciencia ficción.
Sin saberlo, DeLorean estaba construyendo precisamente el automóvil que Hollywood necesitaría unos años después.
Millones, investigaciones y una muerte
La historia se volvió mucho más complicada cuando comenzaron las preguntas sobre el dinero destinado al proyecto.
El gobierno británico había invertido enormes cantidades para construir la fábrica de DeLorean en Dunmurry, Irlanda del Norte. Posteriormente, investigaciones financieras encontraron millones de libras vinculadas con cuentas suizas y personas relacionadas con el proyecto, entre ellas Colin Chapman y el contador de Lotus, Fred Bushell.Bushell terminó condenado a prisión.
Y entonces llegó el episodio que convirtió la historia en leyenda.El 16 de diciembre de 1982, Colin Chapman murió repentinamente a los 54 años. La causa establecida fue un ataque cardíaco.
Pero el momento resultó perfecto para alimentar rumores: el proyecto DeLorean estaba colapsando, existían investigaciones financieras y Chapman había estado profundamente involucrado en su desarrollo.
Con los años surgió la teoría de que pudo haber sido asesinado porque sabía demasiado. Pero aquí hay que separar el mito de la evidencia: no existe una prueba concluyente de que Chapman fuera asesinado. Lo documentado es que murió de manera repentina por un ataque cardíaco.
Entonces llegó Marty McFly y el Doc Brown
En 1985, Robert Zemeckis estrenó Volver al Futuro y el mundo conoció a aquel automóvil que había fracasado comercialmente. Tenía un condensador de flujo y hacía cosas fantásticas a las 88 millas por hora: podía viajar en el tiempo.
El DeLorean pasó de ser un fracaso industrial a convertirse en un objeto de culto. Y ahí está la ironía perfecta de esta historia: Colin Chapman dedicó su vida a encontrar nuevas formas de hacer que los automóviles fueran más eficientes y competitivos. Su trabajo ayudó a transformar la Fórmula 1.
Su empresa ayudó a convertir el proyecto de John DeLorean en un automóvil de producción y ese automóvil terminó protagonizando una de las películas más populares de todos los tiempos. Chapman nunca pudo verlo porque murió tres años antes del estreno de Volver al Futuro.
Pero una parte de su ingeniería quedó escondida debajo de aquel acero inoxidable. El DeLorean no tenía ADN de Fórmula 1 en su carrocería. Lo tenía donde realmente importaba: debajo de ella.
Y quizá por eso la historia resulta tan perfecta. Porque el automóvil que llevó a Marty McFly hacia el futuro...también llevaba consigo una pequeña parte del futuro que Colin Chapman había imaginado para la Fórmula 1.

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