En la Liga Femenil BBVA nos hemos acostumbrado a que las contrataciones internacionales generen una expectativa enorme. Cuando un equipo con el peso del Pachuca anuncia a una entrenadora con experiencia directa en la Selección Española campeona del mundo, la lógica dictaría que la conversación se centre puramente en el análisis táctico y en cómo va a parar al equipo.
Sin embargo, el futbol no se juega en una burbuja aislada y la afición no olvida rápido. La contratación de Montse Tomé aterriza en la institución hidalguense acompañada de una sombra pesadísima que resulta francamente imposible de ignorar: su papel durante una de las crisis de violencia de género más graves que ha enfrentado el deporte en los últimos años.
No podemos separar a la estratega de sus decisiones fuera de la cancha. Cuando estalló el lamentable escándalo de Luis Rubiales en el verano de 2023, el mundo esperaba posturas firmes de quienes lideraban el proyecto español. Lejos de mostrar respaldo, en plena asamblea de la RFEF, Tomé le aplaudió a Rubiales en un par de ocasiones cuando él ya estaba acusado de acoso.
Y cuando asumió el mando de la selección española y fue cuestionada sobre esos aplausos, su respuesta para intentar justificarse fue completamente deficiente. A esto se suma que, en su primera convocatoria, decidió dejar fuera a Jenni Hermoso bajo el pretexto público de querer "protegerla".
La respuesta de la delantera le dio la vuelta al mundo de inmediato: "¿Protegerme de qué?". Esa exclusión fue leída a nivel internacional como un castigo disfrazado hacia la jugadora que estaba soportando en soledad todo el huracán mediático. Lejos de tenderle la mano, decidió apartarla del grupo.
Aquí es donde la decisión de la directiva de las Tuzas levanta más de una ceja y nos obliga a cuestionar qué mensaje están mandando. Pachuca no es cualquier plaza en esta historia; fue el refugio deportivo absoluto de Jenni. Hay que recordar que, tan solo en el torneo Clausura 2023, la española firmó dieciocho goles con esa camiseta y fue la pieza clave para llevarlas a la Final.
El club y su afición la cobijaron cuando ella más necesitaba un entorno seguro, lejos de los ataques en su país. Traer hoy a la entrenadora que la relegó en su momento de mayor vulnerabilidad genera un cortocircuito enorme en la identidad del equipo.
No es casualidad que la propia Jenni Hermoso haya reaccionado a la publicación de Pachuca anunciando a la estratega, comentando de forma contundente: "Que el viento os proteja". En el futbol femenil, la empatía y la congruencia pesan exactamente lo mismo que el esquema táctico que se usa los lunes.
Para dimensionar la ironía de este fichaje, vale la pena ver los números y los tiempos. Mientras todo el escándalo de la Federación Española sucedía, Jenni era la máxima figura del Pachuca y, gracias a su rendimiento sobresaliente en México, terminó nominada al Balón de Oro y al premio The Best de la FIFA.
La institución se convirtió en un emblema mundial de apoyo incondicional hacia ella, emitiendo comunicados de respaldo total. Que tiempo después le entreguen la dirección técnica a Montse Tomé borra de tajo ese legado de protección.
Esta firma nos obliga a exigirle a las directivas de nuestra liga que hagan una radiografía humana completa antes de ofrecer un contrato. Traer talento europeo siempre suma reflectores, pero esto jamás puede suceder a costa de la coherencia institucional.
El futbol femenil se ha construido sobre cimientos de sororidad, respeto y protección mutua; ignorar el contexto de quienes lideran los proyectos es un retroceso que la afición no va a pasar por alto. Pachuca tendrá que demostrar en el campo si este riesgo táctico realmente justifica el elevadísimo costo moral de reabrir heridas tan recientes.
¡Abramos cancha!

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