Ante el inicio de esta nueva fase de la Selección Mexicana de Futbol, es importante tomar en cuenta que el marcador llega antes que la consolidación de un equipo. Por eso, iniciar un proceso exige más que un planteamiento táctico. Es importante aprender a convivir con la incertidumbre. El arranque de Rafa Márquez plantea un reto psicológico tanto para el cuerpo técnico como para los jugadores.

En el caso de Rafa, su principal desafío será convertir su legado en una relación de confianza cotidiana. El respeto que inspira su historia como futbolista abre una puerta; su liderazgo se construirá con decisiones claras, comunicación y congruencia. Es importante crear el compromiso y fortalecer el contrato psicológico estableciendo qué espera de cada jugador, establecer y sostener reglas claras. La manera como responda a la presión y al proceso de aprendizaje, puede influir en cómo el grupo interprete las dificultados y los bajos resultados de este inicio.

Para cada jugador, este nuevo proceso implicará encontrar de nuevo su lugar. Cambian las expectativas, la forma de juego y se abren oportunidades. Algunos tendrán que consolidarse, otros tendrán que demostrar su valía dentro del equipo. Por eso cuando cada jugada se vive como un examen, el futbolista puede a veces optar por lo seguro y deja de intentar lo que realmente el equipo necesita o puede demostrar.

Por lo anterior, resulta fundamental construir un ambiente de exigencia, pero también de aprendizaje y apertura. Poder preguntar y recibir una retroalimentación ayuda a transformar la inseguridad en habilidades que se pueden desarrollar.

La ausencia de triunfos en este inicio por supuesto que llama la atención, pero todavía no basta para evaluar el proyecto que apenas empieza. Los resultados importan, pero es más valioso observar cómo responde cada jugador al perder el balón, cómo se maneja en la frustración y si sabe sobreponerse para corregir errores entre un partido y otro. Estas son señales de aprendizaje que el marcador, por sí solo, no explica.

Hay que tener perspectiva de que la paciencia del inicio requiere exigir avances y darles seguimiento. Para Rafa y sus jugadores el reto será mantenerse unidos y sostener la confianza. Un proceso inicia correctamente cuando el equipo consigue mirar sus errores de frente, asume su responsabilidad y ajusta lo que requiere para volver a la cancha con mayor claridad. Aprender a comenzar también es parte de la competencia.

Deseo que Rafa logre generar la mística de colaboración y éxito que hemos visto en otras ocasiones en nuestra Selección Mexicana, en donde cada jugador debe descubrir su sello personal y aportarlo para que logren ser un equipo fuera de serie.

Finalmente, es importante refrendar el orgullo de portar la camiseta de México, del propósito y del sueño. Se juega por la persona, por la familia y por todo un país. Deseo lo mejor para toda esta nueva generación de cuerpo técnico y jugadores.

“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.