Joselito se lleva oreja y cornada en la cuarta corrida de la temporada
HERIBERTO MURRIETA
Tuvieron que transcurrir dos horas y media con el mercurio del termómetro descendiendo velozmente para que aparecieran los únicos dos toros potables de la gélida cuarta corrida de la Temporada Grande, este domingo ante una buena entrada en la Plaza México.
El último de lidia ordinaria de la ganadería de La Punta fue desperdiciado por José Luis Angelino, quien antes había escuchado los tres avisos en el quinto, mientras que el noble toro de regalo de Julio Delgado fue aprovechado cabalmente por el rejoneador Diego Ventura, quien, sin embargo, falló lamentablemente con el rejón de muerte. El triunfador de la tarde fue el hidrocálido Joselito Adame, quien le cortó una oreja al único toro que mató, a cambio de una cornada en el pecho al ejecutar un pase cambiado por la espalda en medio de un vendaval.
La faena de Adame se caracterizó más por la determinación que por la estructura ante un toro picoso, como fue casi todo el encierro punteño de los hermanos Pedro y José Vaca Elguero. La cornada a Joselito se localiza en el lado derecho del tórax, debajo de la tetilla. La herida de 15 centímetros llegó a la axila, lesionando tejidos blandos. Angelino salió con el santo de espaldas. Ofreció detalles con el primero de su lote, pero perdió los papeles con el descabello en el que mató por Adame, que se fue vivo. Para colmo, desmoralizado, no se entonó con el sexto, un castaño aldinegro que se dejaba. Era cosa de tomarle la distancia.
El cavaleiro Diego Ventura alcanzó momentos de lucimiento, sobre todo templando estupendamente las nobles embestidas del pastueño sobrero que hizo séptimo, pero anduvo errático con el rejón de muerte, dejando escapar la posobilidad de cortar apéndices. A pesar del tremendo frío y la lluvia pertinaz, el coso registró una gran entrada, logro que debe anotarse al espectacular rejoneador. El primer toro de Rancho Seco para rejones cumplió; fue manso el otro.