La homosexualidad todavía es un tema tabú en el futbol profesional. Mientras que en el futbol femenil es más común ver jugadoras lesbianas, queer y con preferencias que se salen de la heteronormatividad, entre varones es prácticamente imposible que un jugador reconozca su orientación.

Entre los pocos valientes que han abierto su preferencia públicamente en un contexto todavía predominantemente machista, se encuentran los australianos Andy Brennan y Josh Cavallo. El primero "salió del clóset" en 2019, mientras que el segundo lo hizo en 2021 y en su momento reconoció que recibió amenazas de muerte. 

A estos dos jugadores se sumó recientemente Alberto Lejárraga, quien milita en la Segunda Federación (lo que sería una Cuarta División) de la Real Federación Española de Futbol. En entrevista con el diario Marca, el jugador señaló que no quiere ocultarse más, ya que no le parece justo. 

"Al principio igual choca un poco porque no se lo esperaban. Pero más allá de eso, con total normalidad lo acogieron. En el vestuario, en viajes, en cenas... se comenta las cosas, pero con total normalidad", y por último opinó que en ocasiones se necesitan acciones más contundentes. Puso de ejemplo cuanto en un partido contra Majadahonda recibió insultos homofóbicos y aunque el juego se detuvo, el rival no hizo nada más que sacar un comunicado. 

"En la sociedad, en general; y en los estadios, en particular, no sé por qué pero esto se magnifican. Damos manga ancha para que cualquiera insulte, que suelte todo lo que lleva dentro de una manera muy fea en cuanto a racismo, homofobia, machismo... Esto sigue pasando y tenemos que luchar contra ello", finalizó.