Tengo 28 años y llevo cuatro años con mi novio. Nunca fui esa persona que revisa celulares, pide contraseñas o anda investigando cosas. De hecho, siempre me burlaba cuando veía amigas convirtiéndose en detectives por cualquier cosa.
Hasta que me tocó a mí. Y ahora entiendo perfectamente cómo empiezan esas cosas.
Todo comenzó hace unos meses. Empecé a notar cosas raras. Mi novio se volvió más reservado con el teléfono. Antes lo dejaba por cualquier lado y ahora se lo llevaba hasta para ir al baño. Si le llegaban mensajes, volteaba la pantalla. Si estaba conmigo y entraba una notificación, la quitaba rapidísimo.
Lo típico que te hace pensar una sola cosa: "Hay alguien más".
Intenté convencerme de que estaba exagerando.Pero luego empezaron los cambios de humor, las salidas inesperadas y esas veces donde tardaba horas en responder y después aparecía con explicaciones rarísimas. Mi cabeza ya había hecho toda la película.
Ya me imaginaba otra mujer. Incluso me imaginaba quién podía ser. Y un día pasó.
Se quedó dormido en mi casa dejando el celular desbloqueado junto a la cama.Sé que estuvo mal. Lo sé. Pero en ese momento sentí que necesitaba saber la verdad. Me fui directo a buscar mensajes.
Instagram, WhatsApp, Facebook, todo. Y no encontré absolutamente nada. Ni una conversación sospechosa, ni corazones, ni fotos. Nada.
Por un momento hasta me sentí culpable por desconfiar. Hasta que vi una carpeta de notas. Y la abrí.
Al principio pensé que eran cosas del trabajo. Pero empecé a leer y sentí algo horrible en el estómago. Eran notas con fechas, con lugares.
Con cosas sobre mí. Cosas demasiado específicas.
"Hoy salió del trabajo 18 minutos más tarde", "Últimamente tarda más en responder", "Se quedó viendo mucho a un compañero durante la cena", "Sonrió cuando revisó su celular".
Había muchísimas. Meses de notas.
Sentí frío en todo el cuerpo.
Seguí leyendo y encontré algo peor: "Creo que me va a dejar", "Seguro ya no le gusto igual", "Últimamente la siento distante". Y en ese momento me cayó el golpe.
Yo estaba buscando pruebas de una infidelidad... Mientras él llevaba meses anotando cada pequeño detalle porque estaba convencido de que era yo quien se estaba alejando. Me sentí horrible.
Porque mientras yo pensaba: "seguro me engaña", él estaba pensando: "seguro la estoy perdiendo".
Hasta hoy no le he dicho nada porque ni siquiera sé cómo tocar el tema, pero la verdad es que tengo miedo, porque no quiero que se vuelva un obsesión, no quiero que escale la situación a un punto donde se convierta en desconfianza y control.
Quisiera saber cómo puedo abordar el tema, porque en primera me atreví a revisarle el celular e invadi su privacidad, ¿le digo la verdad? ¿qué puedo hacer? ¿por qué él no lo ha hablado primero?
Marilú te aconseja...
Aquí estamos viendo una dinámica relacional donde el miedo, la inseguridad y la desconfianza empezaron a ocupar el lugar de la comunicación. Ninguno de los dos pudo hablar claramente de lo que estaba sintiendo o pensando en el momento: tú esperaste encontrar una certeza revisando el celular, y él, en vez de expresar directamente sus temores, comenzó a registrar conductas, horarios, respuestas y cambios mínimos como si necesitara confirmar algo. Y cuando una relación empieza a moverse más desde la vigilancia, la interpretación y la ansiedad que desde el diálogo, generalmente es señal de que algo importante ya se está fracturando en el vínculo.
También creo importante no minimizar lo que encontraste. Más allá de que no hayas descubierto una infidelidad, sí encontraste una dinámica preocupante, hacer notas frecuentes sobre cambios mínimos en la pareja puede hablar de mucha inseguridad, ansiedad relacional o miedo al abandono. Y aunque eso no necesariamente significa que él sea una persona controladora, sí parece mostrar una dificultad importante para manejar sus temores de manera abierta y directa.
Y sí, creo que es importante hablarlo con honestidad, incluso reconociendo que revisar el celular fue una invasión a su privacidad. Pero más allá de quién empezó o quién lo hizo peor, la conversación importante aquí es otra: ¿qué está pasando entre ustedes que ambos terminaron buscando seguridad de maneras tan poco sanas? Porque una relación puede sobrevivir conflictos, celos e inseguridades… lo que suele deteriorarla profundamente es cuando el miedo sustituye la capacidad de hablar claro y pedir lo que se necesita emocionalmente.”
Marilú Álvarez
Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.
marilu@terapiaconsentido.com
Instagram: @marilu_psicoterapeuta
Tiktok: @marilupsicoterapeuta

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)