Siempre me consideré una mujer completamente segura de quién era. Nunca me había cuestionado ciertas cosas y, sinceramente, jamás pensé que estaría escribiendo algo así.
Me llamo Karla y estoy casada con Joel desde hace 4 años. Amo a mi esposo. Tenemos una buena relación, nos llevamos bien, nos reímos mucho y nunca he sentido que me falte algo importante con él. No estoy en una relación infeliz ni estoy buscando una salida. Por eso estoy tan confundida.
Hace unos meses empezamos a convivir más con un grupo nuevo de amigos y entre ellos hay una chica con la que me llevé súper bien desde el principio. Es amiga de mi esposo desde hace años.
Al inicio pensé que simplemente me caía bien. Porque pasa, ¿no? Hay personas con las que haces clic muy rápido. Pero luego empecé a notar cosas que me empezaron a sacar muchísimo de onda.
Me emocionaba saber que iba a estar en alguna reunión. Me arreglaba más de lo normal sin darme cuenta. Me encontraba buscando sus historias o esperando que respondiera mensajes.
Y la verdad es que al principio ni siquiera me preocupó porque pensé: "seguro solo me cae increíble". Ella es increíble, de verdad nunca había conectado tan bien con una persona como siento que lo hago con ella. Hasta que un día me pasó algo que me dejó muy confundia.
Estábamos todos en una reunión y en algún momento se sentó junto a mí. Empezamos a platicar, se acercó para enseñarme algo en el celular y me abrazó por detrás jugando. Y sentí algo rarísimo. Sentí nervios. De esos nervios que no sentía desde hace muchísimo tiempo.
Y en cuanto me di cuenta de lo que estaba sintiendo, me espanté horrible.
Porque mi cabeza empezó a hacerse mil preguntas. ¿Estoy confundiendo admiración con atracción? ¿Solo me emociona la atención que me da? ¿Estoy exagerando? ¿O llevo toda mi vida sin cuestionarme algo importante sobre mí?
Lo peor es que desde ese día empecé a fijarme más en cosas que antes ni pensaba. Y entre más me observo, más me asusto.
Porque una parte de mí dice: "seguro estás haciendo una tormenta de algo pequeño". Pero otra parte me dice: "¿y si esto significa algo?". Y me siento culpable por pensarlo. Porque amo a mi esposo. No quiero dejarlo. No estoy fantaseando con una relación con ella ni planeando hacer algo. Solo estoy tratando de entender por qué algo dentro de mí se movió de una manera que nunca había sentido.
¿Es posible sentir atracción por una persona específica y que eso no cambie por completo cómo has entendido tu orientación toda la vida? ¿Y cómo puedo entender lo que estoy sintiendo sin entrar en pánico ni sentir culpa por algo que ni siquiera entiendo todavía?
Marilú te aconseja...
Lo primero que quiero decirte es que no necesitas responder hoy una pregunta tan grande como "¿qué significa esto para mi orientación sexual?". Muchas personas crecimos con la idea de que la orientación era algo completamente fijo: si te gustaban los hombres, sería así toda la vida; si en algún momento aparecía una atracción diferente, entonces significaba que habías vivido equivocada o que algo estaba mal. Hoy sabemos que la experiencia humana puede ser más compleja que eso. La evidencia muestra que, para la mayoría de las personas, la orientación sexual permanece estable a lo largo de la vida, pero también existen personas cuya experiencia de atracción puede vivirse con mayor flexibilidad, especialmente en mujeres. Eso no convierte esa vivencia en una enfermedad, una perversión ni obliga a redefinir inmediatamente quién eres.
También es importante recordar que sentir atracción por una persona específica no significa necesariamente que toda tu orientación haya cambiado. A veces una conexión despierta preguntas que nunca antes habían aparecido y eso puede generar mucha ansiedad porque queremos entenderlo y ponerle una etiqueta de inmediato. En lugar de apresurarte a responder si "eres" o "no eres" algo, quizá valga más la pena preguntarte qué es exactamente lo que te atrae de ella, qué emociones despierta esa relación y qué parte de ti cobra vida cuando están juntas. Comprenderse suele ser mucho más útil que etiquetarse. Date permiso de explorar con curiosidad, sin culpa y sin sentir que una experiencia aislada tiene que definir toda tu identidad o el futuro de tu relación.
Marilú Álvarez
Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.
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