La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una nueva advertencia sobre la situación sanitaria que enfrenta la República Democrática del Congo (RDC), donde el brote de ébola continúa expandiéndose a gran velocidad y mantiene bajo presión a los sistemas de salud que intentan contener una de las epidemias más preocupantes registradas en la región durante los últimos años.
Aunque las autoridades sanitarias internacionales han reforzado los recursos humanos, médicos y logísticos para enfrentar la emergencia, el organismo reconoce que la propagación del virus sigue avanzando con rapidez en varias provincias del país africano. Los especialistas trabajan contrarreloj para localizar contagios, rastrear contactos y evitar que la enfermedad alcance nuevas zonas de riesgo.
La OMS reconoce que la situación sigue siendo grave
La preocupación fue expresada por Marie-Roseline Belizaire, responsable de emergencias para África de la Organización Mundial de la Salud, quien advirtió que la epidemia mantiene un comportamiento altamente dinámico y difícil de controlar.
"El brote sigue siendo grave y está evolucionando muy rápido", declaró la responsable de emergencias, quien alertó sobre una "transmisión acelerada".
Las declaraciones fueron realizadas desde Bunia, capital de la provincia de Ituri, uno de los principales focos de contagio donde se concentra la mayor parte de los casos confirmados.
A pesar del complicado panorama, la funcionaria señaló que las acciones desplegadas por las autoridades nacionales y organismos internacionales comienzan a mostrar resultados importantes para fortalecer la capacidad de respuesta médica.
Casi 900 casos confirmados
De acuerdo con los datos más recientes difundidos por la OMS, la magnitud del brote continúa aumentando.
Hasta el momento se han confirmado 896 casos de ébola en territorio congoleño, cifra que incluye 232 fallecimientos relacionados con la enfermedad. Tan solo durante las últimas 24 horas se detectaron 21 nuevos contagios, lo que refleja la velocidad con la que continúa avanzando la transmisión.
La epidemia fue declarada oficialmente el pasado 15 de mayo; sin embargo, la OMS reconoce que la circulación de la cepa Bundibugyo del virus probablemente llevaba semanas desarrollándose sin ser detectada, lo que permitió que la enfermedad se extendiera antes de que se activaran las medidas de emergencia.
Ituri concentra la mayoría de los contagios
El epicentro de la crisis sanitaria se encuentra en la provincia de Ituri, una región afectada desde hace años por conflictos armados, desplazamientos de población y problemas de acceso a servicios médicos.
Más del 90 por ciento de los casos identificados hasta ahora se localizan en esta zona, aunque el brote ya se ha expandido hacia otras regiones como Kivu Norte y Kivu Sur, lo que incrementa la preocupación de las autoridades sanitarias.
La combinación de violencia, movilidad constante de comunidades y limitaciones en la infraestructura médica dificulta las labores de rastreo epidemiológico y complica el aislamiento de personas infectadas.
Equipos médicos trabajan contrarreloj
La OMS señaló que la velocidad de propagación obliga a mantener una respuesta igualmente acelerada para evitar que la epidemia alcance niveles todavía más críticos. Belizaire explicó que en las últimas semanas se han logrado avances importantes en la atención de pacientes y en la capacidad de diagnóstico.
Uno de los logros más destacados ha sido el aumento de la infraestructura hospitalaria disponible para enfrentar la emergencia. Mientras al inicio del brote prácticamente no existían espacios especializados, actualmente ya se cuenta con más de 500 camas destinadas al tratamiento de personas infectadas.
Asimismo, los equipos de vigilancia sanitaria realizan investigaciones sobre cerca de 400 alertas diarias relacionadas con posibles contagios. La capacidad de análisis también se ha incrementado considerablemente, permitiendo efectuar más de 2 mil pruebas diagnósticas cada día para detectar nuevos casos de manera más rápida y eficiente.
El reto es localizar al 95% de los contactos
Uno de los pilares fundamentales para contener la propagación del virus consiste en identificar y monitorear a las personas que tuvieron contacto con pacientes infectados. Actualmente, las autoridades sanitarias han logrado rastrear aproximadamente al 75 por ciento de los contactos detectados, una cifra importante pero todavía insuficiente para detener completamente la transmisión.
La Organización Mundial de la Salud considera que es necesario alcanzar al menos un 95 por ciento de seguimiento para controlar eficazmente el brote y romper las cadenas de contagio. Por ello, cientos de trabajadores de la salud continúan recorriendo comunidades, hospitales y zonas rurales para identificar posibles casos y evitar que el virus siga expandiéndose.
¿Cómo se transmite el ébola?
El virus del ébola se propaga principalmente mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, incluyendo sangre, saliva, sudor, vómito y otros líquidos biológicos. Uno de los momentos de mayor riesgo ocurre durante los funerales tradicionales, donde familiares y seres queridos suelen tener contacto físico con los cuerpos de las víctimas.
Por esa razón, la OMS ha reforzado las campañas de entierros seguros y dignos, una estrategia clave para reducir los contagios asociados al manejo de cadáveres infectados. Los especialistas insisten en que una detección temprana permite actuar con mayor rapidez, aislar a los pacientes y disminuir considerablemente el riesgo de nuevas infecciones.

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