Hablarle al perro mientras se prepara su comida, contarle al gato cómo estuvo el día o felicitar a una mascota como si comprendiera cada palabra son conductas habituales en muchos hogares. Aunque estas interacciones parezcan simples, la ciencia comienza a estudiarlas para entender qué dicen sobre la relación entre las personas y los animales de compañía.
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Investigadores de la Universidad de Arizona desarrollaron AURAL-Pet, un sistema diseñado para analizar las conversaciones que las personas mantienen con sus mascotas y explorar su posible relación con la salud mental y el bienestar de ambos.
El trabajo, publicado en la revista científica Frontiers in Psychiatry, busca identificar patrones de interacción que permitan comprender mejor cómo se construyen estos vínculos en la vida cotidiana.
AURAL-Pet: así estudian cómo hablamos con los animales
Para desarrollar y probar la herramienta, el equipo analizó 5 mil 72 grabaciones correspondientes a 240 personas. El material se obtuvo mediante un dispositivo de grabación activado electrónicamente, capaz de registrar fragmentos de las actividades diarias.
En esas conversaciones, los investigadores identificaron situaciones comunes: personas que narraban lo que estaban haciendo, comentaban las acciones de sus mascotas o hablaban sobre sus planes y preocupaciones mientras los animales estaban presentes.
El sistema organizó la información en 30 variables para medir diferentes formas de interacción. Entre ellas se encuentran pasear con la mascota, utilizar un tono de voz agudo y exagerado, similar al que se emplea con los bebés, y dirigirse al animal como si fuera un confidente.
La intención no es demostrar que los animales comprenden el lenguaje humano de la misma manera que una persona, sino identificar patrones de convivencia que puedan estudiarse y relacionarse con indicadores de bienestar.
Dara Jonkoski, autora principal de la investigación y doctoranda del Departamento de Psicología de la Universidad de Arizona, explicó que la herramienta permite transformar estas conversaciones en datos analizables.
El sistema ofrece, en sus palabras, “una imagen medible de cómo una persona se relaciona con su mascota”. Sobre la metodología, también señaló que permite observar “con qué frecuencia y de qué maneras las personas interactúan con sus mascotas simplemente al escuchar cómo se desarrollan esas interacciones”, afirmó en un comunicado de la universidad.
Jonkoski compartió un ejemplo de las expresiones que encontraron durante el análisis:
“Escuchamos muchas cosas realmente interesantes, como alguien que llega a casa después de un día duro en el trabajo y le dice a su mascota: ‘Siempre te alegras de verme, siempre me haces sentir tan bien’”, dijo Jonkoski.
La investigadora considera que estudiar estas conductas podría ayudar a identificar qué formas de relación se asocian con mejores resultados para las personas y sus animales. Por su parte, Megan Mueller, profesora de interacción humano-animal en la Universidad de Tufts y ajena al estudio, destacó el valor de esta aproximación para comprender los vínculos afectivos.
“La forma en que les hablamos e interactuamos con ellas probablemente sea una ventana importante a nuestras percepciones sobre estas relaciones y sus posibles beneficios”, dijo en Newsweek.
¿Qué relación existe entre las mascotas y la salud mental?
El estudio de estas interacciones también puede contribuir a comprender cómo los animales forman parte de la vida emocional de sus cuidadores.
AURAL-Pet ya se utiliza en el proyecto C.A.R.E., dirigido por profesores asociados del Departamento de Psicología de la Universidad de Arizona. Esta iniciativa recopila información sobre salud mental y bienestar de adultos mayores de 60 años para investigar si las interacciones positivas con mascotas se relacionan con mejores indicadores emocionales.
La investigación busca determinar qué características de la convivencia pueden resultar relevantes para el bienestar. Sin embargo, identificar una asociación no significa que hablar con un animal garantice una mejor salud mental ni que todas las personas experimenten los mismos beneficios.
Oxitocina y cortisol: ¿cómo influye el vínculo entre humanos y gatos?
Además de la comunicación cotidiana, otros estudios exploran los procesos biológicos que intervienen en la convivencia entre las personas y sus mascotas.
Una investigación publicada en la revista iScience examinó durante un mes la relación entre 29 gatos domésticos y 19 personas. Los resultados mostraron que los tutores con concentraciones más elevadas de oxitocina tendían a convivir con gatos que también presentaban niveles altos de esta hormona.
Asimismo, una mayor concentración de oxitocina en los felinos se relacionó con menos emociones negativas y con niveles más bajos de cortisol, una hormona vinculada con la respuesta al estrés.
La oxitocina participa en los vínculos sociales y afectivos, por lo que estos resultados aportan elementos para estudiar los procesos que intervienen en la relación entre humanos y animales. No obstante, los hallazgos no demuestran por sí solos que hablar con una mascota provoque cambios hormonales específicos.
Hablar de las mascotas también puede ayudar en terapia
La relación con los animales de compañía no solo interesa a los investigadores que estudian la conducta: también puede ofrecer información valiosa durante la atención psicológica y médica.
En un artículo publicado en Psychology Today, Renata Roma, doctora en filosofía, médica e investigadora especializada en las interacciones entre humanos y animales, explicó que algunas personas sienten una conexión emocional especialmente intensa con sus mascotas, incluso mayor que la que describen con determinados familiares.
Preguntar a un paciente si tiene animales de compañía o mostrar interés por ellos cuando aparecen espontáneamente en la conversación puede ayudar a reconocer una parte importante de su vida afectiva.
Este tipo de diálogo también puede revelar situaciones que la persona no suele compartir de manera directa, como la preocupación por una mascota enferma, la culpa por no poder atenderla, el duelo después de su muerte o episodios de violencia doméstica.
En algunos casos, hablar sobre el maltrato que sufre un animal puede ser el primer paso para que una persona encuentre la confianza necesaria para contar experiencias de violencia que ella misma ha vivido. Por ello, explorar el vínculo con las mascotas puede aportar contexto sobre las redes de apoyo, las preocupaciones y las experiencias emocionales de un paciente, sin sustituir una evaluación clínica.
¿Hablar con una mascota es una forma de antropomorfismo?
Dirigirse a un perro o un gato como si pudiera responder verbalmente también se relaciona con el antropomorfismo, un concepto que describe la atribución de características, emociones, pensamientos o intenciones humanas a otros seres.
Un estudio publicado en People and Animals: The International Journal of Research and Practice, que examinó a 244 cuidadores de animales de compañía, encontró una asociación positiva entre el apego hacia las mascotas, la empatía y la tendencia a atribuirles estados mentales humanos.
Esta conducta puede manifestarse cuando una persona pregunta a su gato si está triste, interpreta la expresión de su perro como una señal de alegría o le cuenta sus preocupaciones como lo haría con un amigo.
Los investigadores estudian estas formas de interacción para entender cómo se relacionan con la empatía y la percepción que las personas tienen de sus animales. Sin embargo, atribuirles emociones humanas no significa que siempre interpretemos correctamente lo que sienten o necesitan.
Hablar con una mascota puede ser, en definitiva, una expresión cotidiana de cercanía y afecto. La investigación científica busca ahora precisar qué características de ese vínculo se asocian con el bienestar y cómo pueden contribuir a comprender mejor la relación entre las personas y los animales que forman parte de sus vidas.

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