El celular suena, aparece un número desconocido en la pantalla y, en lugar de contestar, muchas personas simplemente esperan. Si realmente era importante, probablemente llegará después un mensaje por WhatsApp.
Las llamadas telefónicas han perdido protagonismo frente a otras formas de comunicación, como los mensajes de texto, las notas de voz y las videollamadas. El cambio también ocurre en un país cada vez más conectado: de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2025, 84.6% de las personas de seis años o más en México utilizó teléfono celular.
Pero tener un teléfono siempre a la mano no significa querer contestarlo cada vez que suena. La posibilidad de elegircómo y cuándo comunicarnos ha modificado la manera en la que utilizamos el dispositivo.
¿Por qué muchas personas prefieren un mensaje antes que una llamada?
Una de las principales diferencias está en el tiempo. Una llamada requiere que ambas personas estén disponibles prácticamente al mismo momento, mientras que un mensaje puede leerse y responderse minutos o incluso horas después.
La mensajería también ofrece algo que una conversación telefónica tradicional no permite: pensar antes de responder. Es posible leer nuevamente una pregunta, revisar información, redactar una respuesta, modificarla y finalmente enviarla.
Las notas de voz funcionan de manera similar. Conservan la comunicación oral, pero eliminan la necesidad de que las dos personas participen simultáneamente: el receptor puede escuchar el audio cuando tenga oportunidad y responder después.
Así, una llamada inesperada puede sentirse más invasiva que un mensaje, especialmente cuando llega en medio del trabajo, los traslados, una reunión o cualquier otra actividad.
Las llamadas desconocidas también generan desconfianza
A la comodidad de los mensajes se suma otro factor: no siempre sabemos quién está detrás de un número desconocido.
Las llamadas pueden proceder de empresas que buscan ofrecer productos o servicios, pero también existen intentos de fraude. En junio de 2026, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) lanzó una herramienta para consultar y reportar números relacionados con posibles engaños telefónicos.
El organismo informó que entre enero y abril de 2026 recibió 27 mil 862 reclamaciones, de las cuales 37.5% estuvieron relacionadas con un posible fraude.
Además, datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2026 muestran que durante 2025 6.9% de los eventos de fraude involucró llamadas telefónicas. La mayor proporción ocurrió mediante internet o medios electrónicos, con 80.6%.
¿Qué es el vishing y por qué debes tener cuidado?
Entre los riesgos se encuentra el vishing, una modalidad de fraude en la que los delincuentes realizan llamadas y se hacen pasar por personal de instituciones financieras u otras organizaciones para intentar conseguir datos personales o bancarios.
De acuerdo con CONDUSEF, los responsables pueden utilizar supuestos cargos irregulares, problemas con una cuenta, premios o actualizaciones de información para generar preocupación y convencer a la víctima de entregar información confidencial.
Por ello, la Comisión recomienda no proporcionar contraseñas, NIP, tokens ni códigos de seguridad por teléfono, así como evitar transferencias o depósitos solicitados durante una llamada. Ante cualquier duda, lo indicado es colgar y contactar directamente a la institución mediante sus canales oficiales.
Del “te marco” al “mándame mensaje”
El teléfono celular no ha dejado de ser una herramienta fundamental de comunicación; lo que cambió es la forma en la que decidimos utilizarlo.
Los mensajes permiten organizar mejor los tiempos, los audios mantienen parte de la conversación oral sin exigir una respuesta inmediata y la identificación de números ayuda a decidir si vale la pena contestar.
A eso se suma la precaución frente al spam y los posibles fraudes. Por eso, cuando aparece una llamada inesperada, cada vez resulta más familiar una reacción sencilla: dejarla sonar y esperar a que llegue un mensaje.

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