Cáncer de pulmón, Parkinson, neumonía bilateral, diabetes e hipertensión arterial son algunas de las enfermedades que han enfrentado los últimos papas del Vaticano. Estos padecimientos han obligado a los líderes de la Iglesia católica a suspender actividades, someterse a tratamientos médicos y permanecer hospitalizados. Algunos incluso sufrieron complicaciones que afectaron sus últimos años de vida.

La atención se concentra actualmente en el papa León XIV, de 71 años, quien fue diagnosticado con cáncer de pulmón, según confirmó el Vaticano este martes 13 de octubre de 2026. Su caso recuerda los problemas médicos de sus antecesores: Francisco enfrentó una grave neumonía bilateral y problemas intestinales; Juan Pablo II padeció Parkinson y enfermedades respiratorias, mientras que Benedicto XVI presentó un deterioro progresivo de su condición física durante sus últimos años.

Aunque las enfermedades fueron distintas, tuvieron consecuencias importantes en el desarrollo de sus pontificados. Desde intervenciones quirúrgicas de emergencia hasta largos periodos de recuperación, los últimos cuatro papas enfrentaron situaciones que pusieron a prueba su resistencia física, especialmente debido a su avanzada edad y a las responsabilidades que implica dirigir la Iglesia católica.

¿Qué enfermedades padecieron Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco?

Juan Pablo II, quien estuvo al frente del Vaticano entre 1978 y 2005, enfrentó diversos problemas médicos, pero uno de los más conocidos fue la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico que afectó progresivamente su movilidad y su capacidad para hablar. Su salud también estuvo marcada por las consecuencias del atentado del 13 de mayo de 1981, cuando recibió varios disparos en la Plaza de San Pedro y tuvo que ser operado de emergencia. En sus últimos meses presentó complicaciones respiratorias que requirieron una traqueotomía, hasta que falleció el 2 de abril de 2005, a los 84 años, después de una infección grave y un colapso cardiocirculatorio.

El papa Francisco enfrentó neumonía bilateral, problemas intestinales y complicaciones respiratorias antes de su fallecimiento./ Pixabay

En el caso de Benedicto XVI, quien asumió el pontificado en 2005, no se informó de una enfermedad grave específica que motivara su renuncia. Sin embargo, el debilitamiento físico asociado con su avanzada edad comenzó a limitar sus actividades. En febrero de 2013 anunció que dejaría el cargo al considerar que ya no contaba con las fuerzas necesarias para continuar al frente de la Iglesia. Después permaneció retirado en el monasterio Mater Ecclesiae, dentro del Vaticano, donde recibió atención durante sus últimos años. Falleció el 31 de diciembre de 2022, a los 95 años, tras un deterioro de su estado general de salud.

Por su parte, el papa Francisco enfrentó problemas intestinales, dificultades para caminar y enfermedades respiratorias. En julio de 2021 fue operado del colon debido a una estenosis diverticular y en junio de 2023 volvió al quirófano para corregir una hernia abdominal. También presentó molestias importantes en una rodilla, por lo que comenzó a utilizar una silla de ruedas durante algunas ceremonias. Su estado se complicó en febrero de 2025, cuando desarrolló neumonía bilateral y permaneció hospitalizado durante 38 días en el Hospital Gemelli de Roma.

Aunque Francisco recibió el alta médica el 23 de marzo de 2025, su recuperación continuó bajo supervisión médica. Finalmente, falleció el 21 de abril de ese año, a los 88 años, debido a un accidente cerebrovascular seguido de coma y colapso cardiovascular irreversible. Su certificado de defunción también documentó antecedentes de hipertensión arterial, diabetes tipo II y bronquiectasias múltiples, además de la insuficiencia respiratoria que había enfrentado durante su hospitalización.

Juan Pablo II padeció Parkinson, una enfermedad que afectó su movilidad y su capacidad para hablar durante sus últimos años./ RS

León XIV tiene cáncer de pulmón: ¿Qué se sabe de su estado de salud?

El caso más reciente es el de León XIV, quien fue sometido a una cirugía este martes 13 de octubre de 2026 en el Hospital Policlínico Agostino Gemelli de Roma. La intervención se realizó después de que los médicos detectaran un nódulo pulmonar durante estudios de rutina. Tras analizar el tejido durante el procedimiento, el Vaticano confirmó que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer, diagnóstico que ya se sospechaba a partir de los exámenes previos.

Durante la operación, los especialistas extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica asistida por video. El pontífice permaneció aproximadamente tres horas en el quirófano, mientras que la intervención quirúrgica duró alrededor de 90 minutos. De acuerdo con el comunicado médico de la Santa Sede, el procedimiento concluyó exitosamente y sin complicaciones, por lo que León XIV regresó a su habitación para iniciar su recuperación.

El papa León XIV permanece en recuperación tras ser intervenido quirúrgicamente por un tumor pulmonar en Roma./ AP