Modificar un medidor de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para reducir artificialmente el consumo registrado puede convertirse en un problema legal. El Código Penal Federal contempla sanciones económicas de 200 a mil días multa y, dependiendo de las circunstancias del caso, penas que pueden ir de tres a 10 años de prisión.

El monto de la multa no es igual para todas las personas, ya que los días multa se determinan de acuerdo con la percepción neta diaria de quien resulte sentenciado. Por esta razón, no existe una cantidad única en pesos que pueda aplicarse de manera general.

¿Qué son los “diablitos” de luz?

Se conoce como “diablito” a una conexión o modificación irregular realizada para que el medidor registre menos electricidad de la que realmente se consume. Puede involucrar alteraciones en el propio aparato o conexiones hechas fuera del esquema autorizado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Aunque suele utilizarse con la intención de reducir el monto del recibo, esta práctica también puede generar riesgos eléctricos. Una instalación manipulada puede provocar cortocircuitos, sobrecargas, incendios o descargas que pongan en peligro a quienes se encuentran cerca.

El artículo 254, fracción IX, del Código Penal Federal contempla sanciones para quien, sin derecho, sustraiga o altere equipos o instalaciones del servicio público de energía eléctrica. Esa disposición remite a las penas previstas en el artículo 253.

La CFE puede detectar anomalías durante revisiones de medidores y conexiones eléctricas./ RS

¿Qué sanciones puede enfrentar una persona?

Las conductas previstas en esos artículos pueden ser castigadas con tres a 10 años de cárcel y de 200 a mil días multa. La pena concreta dependerá de las características de cada caso y de la resolución que emita la autoridad judicial.

También existe otra disposición que puede entrar en juego. El artículo 368, fracción II, equipara al robo el aprovechamiento de energía eléctrica sin derecho y sin consentimiento de quien legalmente pueda disponer de ella.

Por ello, las consecuencias no necesariamente serán iguales para todas las personas. Las autoridades deben analizar cómo se realizó la conexión, si existió una modificación del equipo y las circunstancias específicas en las que ocurrió el aprovechamiento irregular de energía.

La CFE puede detectar anomalías durante revisiones de medidores e instalaciones. En caso de encontrar modificaciones no autorizadas o conexiones irregulares, puede realizar los procedimientos correspondientes y dar aviso a las autoridades cuando sea necesario.

El uso de conexiones clandestinas puede representar un riesgo tanto legal como de seguridad./ RS