Los ochentas fueron una época de gloria para el deporte mexicano. Hugo Sánchez no se cansó de meter goles con el Real Madrid. Fernando Valenzuela deleitó a toda la unión americana con ese emblemático tiro de tirabuzón. Julio César Chávez se convirtió en el emperador de los cuadriláteros.
Otro de esos nombres ilustres que cambió el deporte mexicano en esa época fue Raúl Allegre, un héroe taciturno en el futbol americano. El oriundo de la Comarca Lagunera se encargó de demostrar a toda la NFL el arquetipo del nacional promedio: un hombre que tuvo que picar piedra para encumbrarse en la gloria eterna.
Super Bowl XXI: la consagración
Aunque sus primeros años en la mejor liga del mundo fueron difíciles, Allegre tuvo su oportunidad de oro con los New York Giants. En entrevista con RÉCORD, el expateador de la franquicia de la Gran Manzana comentó su sentir tras ganar ese primer Super Bowl, en el cual el equipo neoyorquino derrotó a los Denver Broncos.
“Una vez que terminas el proceso, lo que sientes es mucha paz interior, porque por fin puedes descansar. Es un proceso sumamente intenso que requiere preparación física, pero sobre todo mental. Cuando logras el objetivo, puedes relajarte, apreciar el momento y disfrutar de la satisfacción de haber hecho un gran esfuerzo y cumplido las metas que te propusiste. Así que, más que algarabía, brincos o grandes celebraciones, lo que sientes es una profunda satisfacción y paz interior”, aseveró.
Pero la paz no es para siempre, y menos en la NFL. A principios de la Temporada de 1990, Raúl sufrió distensión muscular en la ingle derecha, lo que lo colocó en la reserva de lesionados. Aunque estuvo cerca de regresar a los emparrillados en los Playoffs, tras una conmoción de Matt Bahr, el coahuilense se tuvo que conformar con ver la segunda victoria de los Gigantes en el Juego Grande desde la banda.
“Es una sensación agridulce. Por un lado, te da gusto que tu equipo esté peleando por el campeonato; esa es la parte dulce. Por otro lado, te gustaría estar participando activamente, no solo apoyando a tus compañeros, sino también teniendo acción en el terreno de juego. Entonces, es una mezcla de emociones: estás contento de formar parte de ese momento, pero al mismo tiempo sientes cierta frustración porque no te tocó jugar”, sentenció.
Los números definitivos de la leyenda
En total, Raúl Allegre realizó 186 intentos de gol de campo; anotó la impresionante cantidad de 137. Con un porcentaje por encima del 73 por ciento, el mito mexicano de los emparrillados es uno de los 110 pateadores en la historia de la NFL con mayor porcentaje.

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