¿Te pueden multar por viajar con tu perro? Esto dice la ley
Viajar con tu perro puede ser una experiencia agradable y cada vez más común entre quienes consideran a sus mascotas como parte de la familia, pero hacerlo sin las medidas de seguridad adecuadas no solo representa un riesgo, también puede derivar en una multa de tránsito en la Ciudad de México.
De acuerdo con el Reglamento de Tránsito de la CDMX, los conductores deben evitar cualquier acción que limite su visibilidad o movilidad al volante, lo que incluye llevar animales en brazos, entre las piernas o en una posición que interfiera con la conducción. En este sentido, la normativa no prohíbe viajar con mascotas, pero sí sanciona hacerlo sin control dentro del vehículo, ya que puede provocar distracciones peligrosas.
"Los conductores de vehículos son responsables de evitar realizar acciones que pongan en riesgo su integridad física y la de los demás usuarios de la vía, por lo que se prohíbe: Sostener, cargar o colocar personas o animales entre sus brazos y piernas”, marca el Artículo 38 del Reglamento de Tránsito de la CDMX.
Riesgos de llevar a tu perro suelto
Más allá de la sanción económica, llevar a un perro sin sujeción dentro del auto puede generar situaciones de alto riesgo, ya que el animal puede moverse de forma inesperada e interferir directamente con la conducción.
Entre los principales peligros se encuentran que el perro pueda brincar hacia la palanca de velocidades, empujar el volante o cruzarse frente al tablero, lo que reduce el tiempo de reacción del conductor ante una emergencia y aumenta la probabilidad de un accidente.
¿De cuánto es la multa?
En caso de incumplir con esta disposición, la sanción económica puede ir de 10 a 20 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale aproximadamente a entre 1,173 y 2,346 pesos, además de la pérdida de tres puntos en la licencia de conducir.
Para evitar sanciones y garantizar un viaje seguro tanto para el conductor como para la mascota, existen diversas recomendaciones que pueden aplicarse de manera sencilla.
Una de las principales es utilizar una pechera con arnés sujeta al reposacabezas del asiento trasero, lo que permite mantener al perro fijo y seguro durante el trayecto. También se puede optar por una transportadora, especialmente en viajes largos, aunque es importante que la mascota esté acostumbrada a este tipo de espacios.
Además, colocar protectores en los asientos ayuda a mantener el vehículo en buen estado y a reducir distracciones, ya que evita suciedad o movimientos innecesarios dentro del auto.