¿Tu pareja te ignora por el celular? Esto es phubbing y así afecta la relación
Lo que para muchas personas parece un gesto inofensivo, como revisar el celular mientras están con su pareja, en realidad puede convertirse en una conducta capaz de afectar la relación. En redes sociales, especialmente en TikTok, algunas parejas han compartido un método para evitar esta situación durante sus citas: ambos colocan sus teléfonos al centro de la mesa y quien lo tome primero para revisar redes sociales o atender asuntos no urgentes, paga la cena.
Aunque la dinámica ha provocado risas, comentarios y hasta debates entre quienes aseguran que no pueden vivir lejos de su celular, detrás de esta tendencia se encuentra una preocupación real sobre la manera en que la tecnología ha modificado la convivencia. Esta práctica tiene nombre: phubbing, un fenómeno que cada vez cobra más relevancia en las relaciones de pareja.
¿Qué es el phubbing?
El término phubbing proviene de la combinación de las palabras anglosajonas snubbing, que significa despreciar, y phone, que significa teléfono. En términos simples, se refiere al acto de ignorar a una persona por prestar atención al celular.
Aunque el concepto comenzó a estudiarse desde 2007, cuando fue utilizado en una campaña publicitaria en Australia, durante la última década se ha vuelto una conducta cada vez más común y, en muchos casos, inconsciente. Revisar mensajes, mirar notificaciones, hacer scrolling infinito o consultar redes sociales mientras otra persona habla puede parecer algo cotidiano, pero sus efectos pueden ser más profundos de lo que se piensa.
Un estudio publicado en la revista Computers in Human Behavior en 2016 reveló que el 17% de las personas encuestadas reconoció haber hecho phubbing cuatro o más veces al día, mientras que el 32% afirmó haber sido víctima de esta conducta al menos dos veces diariamente.
¿Cómo afecta el phubbing a las relaciones de pareja?
La normalización del phubbing no significa que sus consecuencias sean menores. Esta conducta puede generar aislamiento, ansiedad, estrés, comunicación deficiente y una sensación de poca valoración dentro del vínculo afectivo.
En el caso de las relaciones de pareja, el impacto puede ser todavía más delicado, pues ignorar constantemente a la otra persona por revisar el celular puede provocar conflictos, resentimientos, distanciamiento emocional e incluso rupturas.
“En respuesta al phubbing de su pareja, las y los participantes con mayor ansiedad de apego reportaron más resentimiento, curiosidad y represalias”, señaló Katherine B. Carnelley en una investigación para el Journal of Personality.
Actos que rompen el corazón
La académica realizó un estudio diario con 196 personas, a quienes se les pidió reportar cuántas veces sentían que su pareja hacía phubbing, cómo reaccionaban en ese momento y cuáles eran sus sentimientos después. Aunque cada historia era distinta, la mayoría de las respuestas apuntaba hacia una misma conclusión: el phubbing deteriora la relación.
Entre los hallazgos, la investigación encontró que la satisfacción de una persona con su relación estaba directamente relacionada con la cantidad de phubbing que hacía su pareja. Es decir, mientras más frecuente era esta conducta, mayores eran los niveles de ansiedad, enojo y malestar emocional en la otra parte.
Celos, resentimiento y represalias
El estudio también identificó que las personas con apego ansioso o apego evitativo podían experimentar con mayor intensidad emociones como enojo, ansiedad, estado de ánimo depresivo y una autoestima significativamente menor cuando se sentían ignoradas por su pareja.
Las reacciones ante el phubbing fueron diversas, pero muchas podían terminar generando nuevos conflictos. Algunas personas dijeron sentir curiosidad por saber qué hacía su pareja en el celular, mientras otras reconocieron experimentar resentimiento, ansiedad o ganas de reclamar.
También hubo quienes optaron por ignorar la situación o responder con represalias, como tomar su propio teléfono para revisar redes sociales o mensajes privados, en una especie de “ojo por ojo” digital. De acuerdo con el artículo, estas reacciones pueden surgir por distintas razones: venganza, necesidad de apoyo, búsqueda de aprobación o aburrimiento.
“Al tomar represalias, las personas con mayor apego ansioso lo hicieron para buscar apoyo y aprobación de los demás. (...) De manera similar, las personas con apego evitativo lo hicieron para obtener la aprobación de los demás”.
Una “micro-ruptura” en la confianza
Aunque revisar el celular durante una conversación puede parecer un detalle menor, los especialistas advierten que estos momentos pueden acumularse hasta crear una sensación de distancia emocional dentro de la relación.
“El phubbing puede parecer trivial. Pero en las relaciones de pareja, puede representar una ‘micro-ruptura’ en la conexión y de la confianza. Estos breves momentos se acumulan y crean la sensación de que la atención de tu pareja está en otro lado y de que tu te sientes menos valorado o valorada”.
Por ello, más allá de prohibir el uso del teléfono, el reto está en reconocer cuándo el celular comienza a ocupar un lugar que afecta la convivencia y la atención hacia la otra persona.
No sólo es revisar mensajes: otras formas de phubbing
Aunque la imagen más clara del phubbing es mirar el celular cuando llega una notificación de Instagram, TikTok o WhatsApp, existen otras conductas más sutiles que también pueden reflejar mayor interés por el dispositivo que por la pareja.
Entre ellas están tomar videos o fotos innecesarias durante una cita, hacer scrolling infinito en pausas de la conversación, revisar mensajes para evitar temas incómodos, evitar el contacto visual mientras la otra persona habla o estar pendiente del teléfono durante fiestas, cenas familiares o encuentros importantes.
En casos más extremos, la necesidad de revisar el celular puede aparecer incluso en momentos especiales como bodas o en situaciones delicadas como funerales, lo que muestra hasta qué punto el uso del teléfono puede interferir en la conexión con quienes están presentes.
Al final, el phubbing no sólo habla del uso del celular, sino de la atención que se le da a la pareja. Y aunque una mirada rápida a la pantalla puede parecer inofensiva, repetir esa conducta todos los días puede terminar enviando un mensaje claro: lo que ocurre en el teléfono parece más importante que la persona que está enfrente.