El xoloitzcuintle, uno de los perros más representativos de México, recibió un nuevo reconocimiento en la capital. El Gobierno de la Ciudad de México declaró Patrimonio Cultural Inmaterial los saberes, las prácticas, las expresiones y las representaciones culturales asociadas con esta raza de origen prehispánico.

El decreto fue publicado este martes 27 de octubre en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México y entrará en vigor el miércoles 28. La medida busca proteger la memoria, las creencias y las tradiciones que han mantenido al xoloitzcuintle como una figura importante de la historia y la cultura de la capital.

La declaratoria busca preservar los conocimientos y las creencias relacionadas con el xoloitzcuintle, así como su presencia en la historia de la capital./Especial

¿Qué significa que el xoloitzcuintle sea patrimonio cultural inmaterial?

El documento destaca que la presencia de perros en las sociedades mesoamericanas, particularmente en la Cuenca de México, forma parte de una historia ancestral que continúa presente en las expresiones culturales de la ciudad.

También reconoce la importancia que adquirió la imagen del xoloitzcuintle durante la transformación cultural de principios del siglo XX, cuando artistas del muralismo mexicano lo incorporaron a sus obras como símbolo de identidad nacional.

La medida no significa que el animal haya sido declarado patrimonio biológico. El objetivo es proteger las manifestaciones culturales vinculadas con él: sus representaciones artísticas, narraciones, creencias y conocimientos transmitidos entre generaciones.

El xoloitzcuintle fue reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México, por las tradiciones y expresiones culturales asociadas con esta raza ancestral./Especial

¿Por qué el xoloitzcuintle está relacionado con el Mictlán?

Una de las creencias más conocidas sobre el xoloitzcuintle proviene de la cosmovisión mexica. De acuerdo con la tradición, estos perros acompañaban a las almas de las personas fallecidas durante su recorrido hacia el Mictlán, el lugar de los muertos.

En algunos relatos, el perro ayudaba al difunto a cruzar un río durante su viaje al inframundo. Por ello, el xoloitzcuintle quedó asociado con la muerte, la lealtad y el acompañamiento más allá de la vida.