Esta semana Guardado confirmó su adiós a la Selección Mexicana. Fue a través de redes sociales que Andrés se despidió después de 16 años: "Ya lo había dicho hace tiempo, pero no me había parado a dar las gracias por todo lo vivido en estos 16 años en la Selección Mexicana. Imposible expresar con palabras lo agradecido y privilegiado que me siento... Gracias de corazón a todos los que me acompañaron y con los que tuve la suerte de compartir momentos en este sueño tan bonito”.
Andrés jugó 180 partidos y anotó 28 goles. Además de ser capitán, pertenece del selecto grupo que ha participado en cinco Copas del Mundo: Alemania, Sudáfrica, Brasil, Rusia y Qatar.
Tuve el privilegio de verlo debutar con la Selección Mexicana aquel 14 de diciembre de 2005, ya que fue en ese tiempo cuando colaboré como psicólogo con la Selección Mexicana. Desde que llegó aportó su sello personal: alegre, sencillo, bien ubicado, integrado en el equipo. Era de esos que se diferenciaban en la cancha por su propuesta y temeridad. Tenía una gran confianza en sí mismo, lo que le permitía encarar a cualquiera con personalidad. Sorprendió a todos en la Copa del Mundo de Alemania 2006 ante Argentina con su nivel de juego, con tan sólo 18 años de edad.
Andrés Guardado representa mucho de lo que buscamos en un joven jugador. Además de lo demostrado en la cancha, se comportó con respeto durante estos 16 años. Nunca fue de escándalos, de declaraciones inapropiadas ni de quejas o problemas en el vestidor. Supo jugar cuando fue su momento y me parece que se retira de forma muy adecuada y en un tiempo oportuno.
Nadie puede poner a discusión la consistencia de su juego y su desempeño durante su gran trayectoria.
Cuando reflexionamos sobre qué le falta a nuestra Selección Mexicana para dar el siguiente paso, me parece que un tema central es lograr es una masa crítica de jugadores como Guardado. Hemos tenido a grandes jugadores, sin embargo, no han sido suficientes. Nos faltan jugadores con el descaro y atrevimiento de Andrés.
Andrés Guardado dejó muchas cosas positivas en su paso por la Selección. Rescato dos legados: el primero, que los jóvenes aprendan y tengan el atrevimiento y el descaro de mostrar sus fortalezas. Sigamos trabajando en lo mental para que los que han desarrollado talento futbolístico, trasciendan a temprana edad.
El segundo, la importancia de abrir las oportunidades a esos jóvenes. Esto toca a los técnicos y dueños de los equipos. No esperemos tanto a que se fogueen en ligas inferiores. Impulsemos a que maduren participando en la Liga MX. Doy mérito a Ricardo Antonio La Volpe, quien se ha distinguido por debutar a jugadores jóvenes, entre ellos precisamente a Guardado, a quien le dio la oportunidad en el Mundial Alemania 2006.
Estimados lectores y lectoras, seamos promotores del talento de los jóvenes, démosles apoyo para que, además del oficio, desarrollen el atrevimiento en lo mental. Más importante aún, abramos espacios para que muestren su profesionalismo en la cancha.
“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.
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