La 13 sigue reservada para el América. Una gran parte de los Chivahermanos se disfrazaron de águilas tras eliminar a los emplumados en la Semifinal: la soberbia los invadió, se burlaron, creyeron que el título ya estaba en sus vitrinas. Replicaron aquello que tanto odian. Incluso cuando tenían dos de ventaja en la serie final, pero cayó la cubetada más fría.
Salieron los Gonzalos de nuevo. Hubo golpes en la tribuna, las lágrimas rodarron por el territorio nacional, incluso en la mitad Nuevo León, después de que ya habían bañado con cerveza y otros líquidos a los felinos que anotaron para lograr esta épica remontada en el Akron. La revancha de hace seis años.
Como grande, etiqueta histórica de Chivas, es un fracaso monumental. El segundo lugar es el primer perdedor, y por cómo se escapó la corona no hay lugar para el apapacho, ese que se acostumbra al Rebaño por jugar con mexicanos. Pero no hay que confundirse, el Guadalajara sí ganó algo que había perdido: credibilidad. Por fin nos acordamos que son competidores por el título, que el proyecto europeo que trajo Amaury no son espejitos como le recriminaron incluso sus aficionados. El listón se pone alto y la nación rojiblanca no pude exigir menos que el título el torneo que sigue.
¡Felicidades a Tigres! Se consuma ‘The Last Dance’, una de las últimas vueltas olímpicas de una generación gloriosa en el Volcán. Gignac. Nahuel. Guido. Aquino. Aquella directiva que en Monterrey aniquilaron por ser chilanga, les entregó el título que creían imposible sin el Tuca. Y con Córdova como el artífice, aquél muchacho que le exigieron regresar a la capital. La Octava llegó, rebasan a Pumas y van por los de arriba. Enhorabuena, el Chiquisaurio crece.




