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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

La "casa limpia" para 2026...

2020-06-09 | DAVID FAITELSON
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* Multipropiedad.
* Ascenso y descenso.
* Derechos laborales del futbolista.

El futbol mexicano ha comenzado su propia cuenta regresiva presionado por su 'socio' en los negocios del futbol: la FIFA. Y Yon de Luisa, el presidente de la Femexfut, ha dejado entrever que la meta es tener una imagen distinta para cuando llegue el momento de organizar en casa el tercer Mundial en la historia del futbol mexicano.

Ello quiere decir, palabras más, palabras menos, que habrá que desprenderse de todas o de la mayor parte de irregularidades que se acumulan cada cierto tiempo y que se convierten en uso y costumbre en nuestro futbol.

La presión internacional, existe, la FIFA nunca 'ordena', siempre “recomienda”. Y tres clubes de la desaparecida Liga de Ascenso -Mérida, Correcaminos y la U de G- han asistido al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS, por sus siglas en inglés) -un órgano reconocido por la FIFA y por las principales entidades del deporte internacional- para reclamar sus derechos.

Hace algunos días se conoció el contenido de una carta que envió la Asociación de Futbolistas Profesionales de México a la FIFA, reclamando por los derechos laborales del jugador que, a diferencia de otras partes del mundo, en México han tardado en llegar plenamente al servicio del futbolista.

En un país agobiado por la cultura de la trampa y de la corrupción, el futbol no se ha mantenido ajeno. De ninguna forma y el problema es que, al manejarse con sus propios reglamentos y votaciones, nuestra industria es capaz de cualquier cosa.

“Hay más democracia que en el pasado”, decía De Luisa la semana pasada con respecto al futbol mexicano. Sí, esa democracia se manifiesta hoy cuando un grupo de 10, 12, 14 personajes levantan la mano y votan y votan por sus propios reglamentos, por sus propias leyes sin importarles qué opinan los demás.

En su “democracia”, ellos pasan por encima de quien sea: el futbolista y el aficionado pasan a segundo y hasta a tercer plano. Y si es necesario desaparecer toda una Liga, levantan la manita y votan. Y si es necesario suprimir todo un torneo, levantan la manita y votan. Y si es necesario aumentar el número de futbolistas extranjeros, levantan la manita y votan. Y así, sucesivamente, para cada rubro que estorbe o ayude en favor de sus intereses particulares.

Esa es la renovada democracia que se utilizaba desde hace ya algunas décadas en el futbol. “Nadie nos va a decir que somos antidemocráticos”, vociferaba el poco célebre dirigente argentino del futbol Julio Grondona, en aquella Conmebol que enarbolaba la bandera de la corrupción por encima de cualquier otra.

Pero la presión internacional de un mundo cada día más globalizado debe generar cambios en el futbol mexicano. De Luisa lo sabe bien y espero que también entiendan algunos de los dueños de clubes de nuestro futbol. Ya no es tan fácil como se hacía antes y el futbol de México o la industria del futbol mexicano no puede vivir o subsistir en una burbuja o en una isla.

Hay que “limpiar la casa”. El tiempo corre. Veremos qué ocurre o de qué tipo de manejos, artimañas y justificaciones se valen esta vez para capear la tormenta que se viene.

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