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Opinión

David Faitelson

David Faitelson es dueño de un estilo duro, pero frontal al momento de dar opiniones, que incluso le han traído choques con algunas figuras.

'Porristas'

2019-11-19 | David Faitelson
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Para saber ganar, primero hay que saber perder…

Y siempre he pensado que cada quien debe tener su lugar en este gran 'escenario: los futbolistas en la cancha, los entrenadores en la banca, los dirigentes en el palco, los aficionados en la gradería y el periodismo en el lugar exacto donde no debe confundir el sentimiento con la realidad, con su obligación de ser parcial con la verdad y nada más. El horizonte del domingo alrededor de un simple, trivial y lúdico juego de futbol, de niños, de la Selección Sub 17, volvió a llenarse de un fanatismo exagerado y exacerbado, primero, por las voces de supuestos profesionales transformados en auténticos 'porristas' y luego por una vorágine de las redes sociales, donde el patrioterismo impera sobre la razón y los hechos. Y entonces, aparece enseguida el insulto, el odio, la humillación, cuando justamente una de las grandes tareas o asignaciones del futbol significa unir y solidarizar a través de su mensaje.

El “no era penal” versión 2.0 aparece por todas partes. “Robo”, “arbitro ladrón” y una FIFA apegada a los intereses surgen como las primeras acusaciones. No hay forma de detener la 'turbulencia'. Quien diga lo contrario, cae enseguida en las garras del desprecio, la tirria y las acusaciones. Es casi un 'traidor' a una patria que jamás estuvo en juego en un (insisto) simple y llano juego de futbol.

Los nuevos tiempos no nos han hecho mejores en la capacidad de aceptar o discernir sobre un resultado futbolístico. Algunas cosas no cambian. Dicen cambiar, pero son y seguirán siendo lo mismo. La televisión vende un producto, infla, protege un negocio y escucharlos resulta cómico y hasta insultante para la inteligencia de quienes estamos frente a la pantalla. Hablan en primera persona: “Nos salvamos. Estamos mejorando…”. Y luego, cuando deben mentir, lo hacen de forma descarada: “…Es que el balón ya no estaba en juego”, vociferan sobre la jugada donde el defensor mexicano se barre imprudentemente y fuera de tiempo, llevándose por delante al jugador brasileño. ¿Entonces? ¿Si el balón no está en juego, puedes derribar a cualquier futbolista y no será marcado como penalti? La transmisión oficial no ayuda y a partir de ahí se desprende un deseo de revancha reflejado hoy de manera clara y contundente en las redes sociales. Aquel que opine algo distinto está condenado a ser un 'traidor', 'malnacido', 'hijo de puta' y lo que le sigue…

Estoy muy decepcionado del desarrollo del periodismo deportivo en México. Entiendo que siempre ha existido 'el oficialismo' (yo mismo, en algún momento, fui parte de él, aunque lo hacíamos de forma distinta), pero lo que no comprendo es a chicos jóvenes, necesitados o urgidos de cierta notoriedad, olvidándose, en el Twitter, en el Facebook o en Instagram, que ellos se deben a ciertos códigos y que tienen una responsabilidad cuando abrazan la preciosa profesión del periodista deportivo. Es una pena verlos confundidos, ahogándose en la necesidad de un seguidor más, de un 'like' o de un emoji sonriente. Creo que, al final del día, han ganado 'los porristas'. Hoy salen más periodistas deportivos con la textura y el fondo de 'porristas' que de verdaderos profesionales que se dedican a analizar, a entender y a explicar. ¡Qué decepción! Han escogido el camino más simple y sencillo de todos.

El aficionado mexicano al futbol debe dejar sus complejos de lado. Ya basta de tener siempre listo un pretexto y un paño de lágrimas en la mano. Queremos un futbol de primer mundo, pues tengamos aficionados de primer mundo. Para ganar, hay que saber, primero, perder.