Vergüenza y tristeza me dio ver cómo los árbitros del Toluca contra Atlas no se hicieron respetar. Eduardo Galván, uno de los consentidos de Brizio, se dejó gritar, protestar y manotear por Sambueza, no hizo nada, también a su asistente Martinez le tocó regaño y mostró poco compañerismo al no protegerlo.
Galván no sabe arbitrar, tiene CERO conducción y calificación de faltas, es un pita faltas.
Hubo 32 faltas que no logró controlar, lo rescatable fue la amonestación para Acosta por simular, lo demás solo para sacar el partido.




