Insurrecto

Columnistas

Opiniones, análisis y puntos de vista de los principales columnistas deportivos de RÉCORD. Entérate de lo que piensan los expertos del futbol mexicano y más.

Columnistas

Opiniones, análisis y puntos de vista de los principales columnistas deportivos de RÉCORD. Entérate de lo que piensan los expertos del futbol mexicano y más.

1. Matías Alustiza

El sábado por la noche en el Estadio Jalisco, volviste a recordarnos quien realmente eres cuando te sintonizas con la pelota.    

Cuando las ideas estaban atascadas en el partido ante León, saltaste de la banca para ofrecer guía y rumbo a tu gente; que lo hagas no debe extrañar a nadie, lo confuso es que hayas tenido que esperar sentado un tiempo entero para posteriormente ser utilizado. 

Desde ningún punto de vista creo en los culpables en exclusiva, cuando a un futbolista de tu elevada envergadura se le relega al banquillo, sin duda los pecados son compartidos.  

Eres un rebelde con causa por naturaleza, tu manera de entender y precisar el juego así nos lo ha señalado durante largos años, tu misión es romper paradigmas, no sueles utilizar los caminos ni los lugares comunes, ni para jugar futbol ni para comportarte dentro de un vestidor. Tú peleas por imponer tu doctrina, cosa que no me parece errada.   

A muchos podrá parecerles equívoco tu derrotero, pero yo lo celebro. En lo particular me seducen los futbolistas con ideas locas y revolucionarias, esos hombres que le son fieles a sus instintos y que no los ponen a debate, el sentimiento se expresa, no se encapsula, y tú eres un personaje que manifiesta sus sensaciones sin pudor.   

Podría sonar o sentirse egoísta de tu parte, máxime en un deporte colectivo en donde convergen múltiples voluntades, y sería absurdo obviar que en ocasiones haces lo que se te pega la regalada gana.   

No eres un jugador a los que la táctica le cautive, al revés, tú gustas de vivir sin barrotes o esposas que limiten tu algarabía. Resulta muy común observarte y aparecer por zonas del campo que no te competen, sales de tu sitio de influencia con suma frecuencia, pero pretender contenerte es una necedad que algunos mentecatos intentan sin mayor suerte.  

Eres de esos extraños y virtuosos futbolistas que necesitan ser lidiados momento a momento, situación tras situación; tu inquieta cabeza y desparpajada alma demandan que del otro lado de la mesa exista un jefe lúcido con mente ágil, amplia y abierta, que esté dispuesto a pelear contigo, a ceder, a regañarte, a permitirte volar, a castigarte, a retarte, a hacerte enojar, a abrazarte y a apoyarte. 

Está más que claro que no eres un ser de fácil conducción ni manejo, eres un reto para cualquier entrenador, lo más sencillo sería ponerte las mismas reglas que a los demás y se acabó la fiesta, cosa que terminaría por aprisionar tus enormes tentáculos, y sería un torpe yerro.  

A finales de mayo próximo cumplirás 33 años, que no son pocos en el mundo de la pelota, has sido un nómada que ha vivido en diversos parajes del planeta, en tu natal Argentina con Santamarina de Tandil en donde debutaste, pasando por Chacarita Juniors en un par de etapas, y Arsenal de Sarandí. 

Anduviste en España con el Albacete y el Xerez, y la rompiste en Ecuador con el Deportivo Quito, en donde fuiste campeón de goleo de la Copa Libertadores en 2012 compartiendo corona goleadora con el gran Neymar. 

Y en nuestro lindo México has visitado tres instituciones, Puebla, Pachuca y en la actualidad el pintoresco Atlas. Y en la mayoría de los clubes por donde transitaste tu vínculo con el gol fue notorio, pero lo que te define como delantero no sólo es tu buena relación con las porterías oponentes, es tu irreverencia y magia a la hora de vestirte de corto. 

Sé que a los delanteros se les fiscaliza bajo la ecuación de partidos jugados contra goles anotados, análisis simplista que obstaculiza la verdadera influencia de algunos, no todos, los delanteros, para con su grupo de trabajo. 

Tú eres uno de esos selectos casos que debe ser revisado con mayor profundidad para entender lo medular de tu presencia en cualquier campo de futbol y más en las áreas enemigas.

Y como feroz y contundente muestra de tu nada convencional estado fue tu actuación del pasado sábado por la noche en Guadalajara.

Voy a ahondar en algunos deliciosos gestos técnicos que regalaste ese día. El primer acto fue tu gol; si bien es cierto contaste con la circunstancia de haber abanicado, después de ese malogrado remate hiciste un amague de esos que se deben aplaudir de pie hasta que las manos ardan, y lo mejor fue que lo hiciste pisando el balón con los tachones para después liquidar de un mortal derechazo.  

Segundo acto, centro de la derecha del incansable de tu cuate José Madueña, otra vez pusiste a trabajar a los tachones de tu zapato, controlaste el balón con la suela de tu pierna izquierda y con un taco de alcurnia con la misma pierna que sólo los genios imaginan, le dejaste un penal en movimiento a Martín Barragán para el segundo pirulo rojinegro. 

Después de tu obra de arte te quedaste parado en el área esperando que tu compañero viniera a agradecerte, cosa que no sucedió, y estoy cierto no porque Barragán sea envidioso, es que el arte en su máxima dimensión no lo entiende cualquiera. 

Disfruté tus hermosos trazos que hicieron cimbrar el vetusto y glorioso Estadio Jalisco, recordándonos que no eres un tipo normal, que tu esencia te exige torcer los renglones, caminar por la cornisa, cometer desvaríos. 

Ése eres tú, que no se empeñen en reformarte, no lo necesitas y nunca lo lograrán, y qué bueno que así sea.