Correr para ser más brillantes

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Correr podría cambiar la forma en la que nuestro cerebro funciona y los científicos están comenzando a estudiar esto. Déjeme le cuento un poco más.

Hay una parte importante de correr de la que muy poco se habla: la demanda de capacidades mentales que requiere un corredor. No me refiero solamente a la fuerza para superar los pensamientos de cansancio y derrota, sino a las habilidades mentales que un corredor debe de desarrollar para correr sin riesgos.

¿Cuáles son estas habilidades? Planear, monitorear y responder ante cambios en el ambiente y en su propio cuerpo, sortear pensamientos del pasado y del presente, mientras el cerebro coordina los movimientos de cada músculo involucrado al correr.

Justamente esto fue estudiado recientemente por científicos de la Universidad de Arizona, encontrando que correr cambia de manera sorpresiva la forma en que nuestro cerebro genera conexiones neuronales relacionadas a procesos cognitivos complejos.

Los investigadores analizaron la actividad cerebral de un grupo de corredores, comparándolo con personas sedentarias que no habían hecho ejercicio en el último año.

El hallazgo fue interesante, ya que la actividad varia en ambos grupos de estudio estando en la misma condición de reposo.

Una de las primeras hipótesis de esta investigación es que la demanda intelectual provocada por correr podría afectar patrones de pensamiento incluso sin estar corriendo.

El común denominador entre los corredores fue una mayor actividad en la zona del cerebro que rige la concentración y el enfoque.

Durante el estudio se analizó el nivel de condición física de los participantes con cuestionarios y fórmulas específicas, posteriormente se analizó la actividad en sus cerebros a través de una resonancia magnética.

Los investigadores centraron la investigación en detectar la actividad coordinada entre diferentes partes del cerebro, ya que se cree que esta activación sincronizada indica el desarrollo de conexiones funcionales para pensar.

Resultó que los cerebros de los corredores mostraban una serie de conexiones diferentes que los cerebros de los jóvenes sedentarios, y esas conexiones implicaban áreas del cerebro necesarias para el pensamiento de nivel superior.

En particular, los científicos observaron más conectividad en los corredores que en los hombres inactivos, específicamente en las partes del cerebro que regulan la memoria, las habilidades de realizar varias tareas al mismo tiempo, la atención, la toma de decisiones y el procesamiento de información visual y sensorial.

También fue interesante que el cerebro de los corredores tenía mucho menos actividad en las partes del cerebro que indican falta de concentración.

En esencia, los corredores parecen tener habilidades cognitivas más refinadas, sin embargo el tamaño del estudio no permite hacer conclusiones en cuanto a una diferente manera de pensar o mayor nivel de inteligencia, sino a ciertos patrones de pensamiento más ágiles y brillantes.