“Tenía un casco debajo de la silla, llamé a mi esposa y le dije: ‘Me llevo a Ibra a San Remo’. Él quería conducir, pero le dije: ‘No, yo conduzco’. Lo que dijo en la televisión es cierto, me encanta andar en moto los fines de semana pero nunca había conducido por la autopista. Tuvimos suerte que después salimos a una carretera donde había pocos coches y fue muy fácil llegar”, contó.
Al final, el goleador sueco le prometió a Franco una playera del Milan: “Ibra fue muy dulce y amable. Me preguntó cómo podía agradecerme y dijo que me enviaría una camiseta. Ni siquiera pude tomarme una foto con él, porque cuando llegamos, rápidamente se bajó de la motocicleta y corrió hacia el festival. Al final, mi esposa me creyó, el matrimonio está a salvo”.
