Cibeles vs Neptuno, ¿dónde se festejará tras la Champions?

Raúl González besa la estatua de La Cibeles | AP

Uno es Real y otro es Atlético y desde siempre han tenido una disputa sin igual por conquistar Madrid. Los blancos tienen su hogar en el Santiago Bernabéu y los rojiblancos, en el Vicente Calderón.

Pero así como cada uno de éstos clubes tienen sus propios templos, también están bien identificados sus lugares para festejar, con Cibeles y Neptuno, las dos fuentes más reconocidas de la capital española.

Esta historia ha sido una constante, sobre todo en los últimos años, en los que predominan las imágenes de los Merengues en pleno festejo en Cibeles o de los colchoneros y sus celebraciones en Neptuno, ambas fuentes ubicadas en Paseo del Prado, que ahora ya hasta son reconocidas por los festejos de cada uno de los dos equipos más emblemáticos de Madrid.

Cibeles fue terminada en 1782 y Neptuno lo fue en 1786, por el mismo arquitecto (Ventura Rodríguez) y en un principio estaban una frente a la otra, hecho que cambió en 1895, cuando se decidió separarlas, aunque no con mucha distancia entre ambas.

Pero fue en 1977 cuando comenzaron a ser utilizadas para festejar los triunfos deportivos de las escuadras locales.

Atlético de Madrid fue el primero en utilizar a Cibeles al ganar la Liga (1977), lo que marcó un precedente que se convirtió en una tradición con el paso de los años. Después de ese triunfo colchonero, en 1979 los aficionados merengues emularon los festejos y también acudieron a Cibeles para celebrar el título de Liga (1979), compitiendo por ser los dueños de la ahora Plaza.

La idea en un inicio era que se alternaran festejos, pero debido a que el Madrid conquistó una buena cantidad de títulos en la década de los 80 y sus visitas a Cibeles fueron continuas, los seguidores del Atlético decidieron adoptar a Neptuno como su lugar de reunión cada vez que se lograra un título para la entidad, de tal forma que Cibeles ya era identificada con el madridismo y Neptuno tomó los colores rojiblancos, con el fin de tener una identidad auténtica para sus aficionados.

Durante algunos años, sobre todo a finales de la década de los 90 y el inicio de milenio, el Ayuntamiento de la ciudad de Madrid prohibió a los jugadores del Real acercarse demasiado a la fuente, de tal modo que no podían festejar tan cerca de Cibeles o siquiera tocar a la Diosa, algo que cambió a partir la campaña 2006-2007 luego de que el cuadro albo conquistara la Liga y el entonces capitán, Raúl González, pudo colocar una bufanda del club a la Diosa.

Ahora, con la Final de la Liga de Campeones en puerta, tanto Cibeles como Neptuno aguardarán a miles de aficionados de ambos equipos para festejar

la histórica consecución de la 'Orejona'.

Solamente una fuente será la que reciba toda la gloria y las emociones desbordadas causadas por el club que se erija como el dominante de Madrid, y sólo una afición podrá soltar todas sus emociones en un día mágico.