Las broncas que han incrementado la pasión en el Clásico de Clásicos

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GILBERTO VARGAS

La rivalidad de los Clásicos es tal que en muchas ocasiones la pasión se desborda y llega al extremo de los golpes y las broncas en los América-Guadalajara han estado presentes en diversos capítulos convirtiéndose en anécdotas inolvidables, dándole mucho más sabor del tradicional.

Indudablemente siempre se recordará a Guillermo Sepúlveda, a Roberto Gómez Junco, a Alfredo Tena, a Carlos Hermosillo, a Fernando Quirarte, entre varios más.

RÉCORD presenta algunas de las broncas más recordadas en la historia del Clásico Nacional.

 

¡Con esta tienen!

Uno de los hombres más importantes en la historia del Guadalajara y de la Selección Nacional, Guillermo Sepúlveda, demostró porque le decían el Tigre al dejar para siempre una frase inolvidable tras una bronca.

Todo sucedió en el Estadio Olímpico Universitario en la Final del Campeón de Campeones 1964 ante el América en la cual se coronaron los rojiblancos al imponerse por 2-0.

Las Chivas habían sido Campeones de Liga, mientras que su antagonista lo había sido de la Copa México.

En un tiro de esquina a favor de los Cremas y Alfonso Portugal fue a darle un golpe al defensa rojiblanco abriéndole la ceja y el chiva se desquitó del Pescado pero llegó el silbante Ramiro García a calmar las cosas y expulsó al Tigre.

Sepúlveda no quería irse de la cancha, al considerar que si alguien debía irse pues era Portugal, protestándole al árbitro y diciéndole que no se iba a salir pero llegaron dos personas de seguridad para sacarlo y fue a provocar a los americanistas, corrió y antes de salir de la cancha, se quitó su playera, la arrojó al césped y dejó para siempre su famosa frase de "con esta tienen”.

 

Caen paracaidistas en pleno juego

Durante el primer tiempo de la Vuelta de la Semifinal 1982-83, preciso al minuto 25, Norberto Outes fue zancadillado por Eduardo Cisneros, ‘Beto’ se levantó para protestarle al ‘Vaquero’ y Edgardo Codesal desenfundó la tarjeta roja, pero para el argentino, ante la sorpresa general.

Ahí vino la primera bronca de aquel mediodía del 22 de mayo de 1983, Outes fue agredido por Samuel Rivas, quien se siguió con Nilton Pinheiro da Silva, Batata, mientras Javier Cárdenas trataba de darle a Mario Trejo.

Codesal expulsó al Hijín y este de inmediato fue a buscar al lateral americanista, desencadenándose la primera de la doble batalla campal de aquel día.

Tras 10 minutos de espera, se reanudó el encuentro y el Guadalajara remontó el global con un soberbio gol de media tijera de Ricardo ‘Snoopy’ Pérez y un zurdazo de Demetrio Madero.

El partido debió detenerse por segunda vez, antes del descanso, ya que por la bronca, el primer lapso duró más de lo esperado y un grupo de paracaidistas, que serían la atracción del medio tiempo, llegó a la hora pactada comenzando a caer en la cancha que seguía poblada cuando debería haber estado desocupada.

 

Gómez Junco volvió a prender la mecha

Sin duda, la batalla campal más recordada del Clásico de Clásicos fue la segunda de aquel domingo 22 de mayo de 1983, cuando en un contragolpe letal al minuto 87, Rivas culminó con la conquista del 3-0, 4-2 global.

Roberto Gómez Junco salió y festejó el tanto lapidario enfrente de la banca americanista, desatando la ira de los vencidos, quienes consideraron que el ‘23’ se había burlado de ellos.

La batalla campal se dio en pleno y ahí si fue todos contra todos. Por un lado, Alfredo Tena, Carlos de los Cobos, Hugo Salazar, Batata y el preparador físico Hugo de Anda, repartían golpes de lo lindo, mientras Zelada, saltaba y saltaba sin pegarle a alguien.

Por el Rebaño se veía a Gómez Junco, la mecha de la bronca, repartiendo cates, igual que Javier Ledesma y a José Gutiérrez.

La batalla campal se extendió por más de 10 minutos y el plantel del Guadalajara, salió por la rampa oriente a toda velocidad resguardado por algunos miembros de seguridad.

Codesal, alejado de la bronca, dio por terminado el encuentro y junto con sus asistentes se fue a su vestidor.

 

Con su permiso Sheriff

Había sido el árbitro mexicano en el Mundial México 1986 y Antonio R. Márquez pidió despedirse en el Clásico de la primera vuelta de 1986-87.

Las Águilas ganaban con un golazo de Eduardo Bacas alminuto 72 el silbante expulsó a Fernando Quirarte por un golpe al tucumano; Carlos Hermosillo respondió a la agresión que sufrió su compañero y tiró un golpe al ‘Sheriff’ quien hizo teatro y engañó al árbitro.

El silbante, expulsó a Carlos, quien al ir hacia los vestidores, pasó junto a Quirarte y lo pateó mientras el rival estaba en el césped, sin importarle al americanista que estaba en el lado rojiblanco.

De inmediato Demetrio Madero, Benjamín Galindo y compañía tundieron al veracruzano. Cristóbal Ortega fue en defensa de su compañero y dio un derechazo en la cara al ‘Maestro’, pero no se fue limpio.

El Capitán Furia, igual que tres años antes, de nuevo atendió a varios, generalizándose el pleito multitudinario, donde ambos equipos se dieron con las manos, las piernas o lo que tuvieran cerca.

Finalmente R. Márquez, suspendió el encuentro y reportó a los americanistas: Alejandro Domínguez, Gonzalo Farfán, Hermosillo, Efraín Herrera, Manolo, Efraín Munguía, Ortega, Tena, José Enrique Vaca y Héctor Miguel Zelada y por el Guadalajara a: Javier Ledezma, Quirarte, Madero, José Gutiérrez, Galindo, Eduardo de la Torre, Dávalos, Rodríguez y Celestino Morales.

Fue tal el desorden que se vivió en la cancha que hasta miembros del cuerpo técnico del América fueron suspendidos por un año como el médico Alfonso Díaz y el masajista Gonzalo Rivera, quien se dio vuelo dándole botellazos o cubetadas a los rojiblancos.

Los 18 minutos restantes se disputaron varios días después en el mismo Coloso de Santa Úrsula, con diferentes jugadores y ya sin R. Márquez como juez central, el marcador no se movió y las Águilas ganaron 1-0.

 

Entre penaltis y emociones

El domingo 31 de marzo de 2002 en la jornada 14 del torneo de Verano, las volteretas estuvieron a la orden del día, marcándose cuatro penaltis, dos por bando, con la diferencia de que Iván Zamorano acertó sus dos cobros y Ramón Morales uno de dos.

Cuando el Bam Bam se alistaba para cobrar su segundo penalti, Gilberto Adame le decía de cosas al chileno, quien pese a la presión del rival puso el balón en el ángulo superior derecho de Oswaldo Sánchez.

Tras el silbatazo final de Gilberto Alcalá, quien no vio un gol de Christian Patiño,  la victoria visitante por 3-2 estaba consumada, mientras que Zamorano y Luis Hernández se arrancaron sobre Adame, primero fue el Matador, quien llegó a encarar al ex tecolote trenzándose con él y el chileno corrió al mismo lugar y pese a que Reynoso le metió el hombro al sudamericano, éste llegó a manotear al jugador chiva.

Raúl Rodrigo Lara también quería pelea con Gilberto pero Reynoso se le interpuso, mientras Oswaldo trataba de separar a Luis y a Adame mientras echaba un ojo hacia atrás a donde llegaba Jesús López Meneses, todo por tratar de llevarse a su compañero y la gente de seguridad del América contenía al Bam Bam.

Los jugadores del Guadalajara se dirigían a su vestidor con los de amarillo y azul encima de ellos, hasta que se calmaron los ánimos y de nuevo, la seguridad de los locales acabó por llevarse al Matador que estaba encendido con Adame y hacía todo por zafarse de quien lo agarrara.