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A 3 días: la 'Mano de Dios' de Diego Armando Maradona contra Inglaterra, en Cuartos de Final, en el Estadio Azteca, en México 1986

Diego Armando Maradona, la Mano de Dios | AFP
La picardía del Pelusa se convirtió en uno de los momentos imborrables del balompié

Probablemente la mejor actuación de un futbolista en cualquier torneo. La gambeta de Diego Armando Maradona en México 1986 fue divina, espectacular, apoteósica. El conjunto argentino terminó invicto la Fase de Grupos y eliminó en los Octavos de Final a Uruguay, aunque el Estadio Azteca terminó por ser el recinto en el que Maradona magnificó su obra.

El domingo 22 de junio de 1986, el Coloso de Santa Úrsula albergó más que un partido, fue una lucha ideológica entre una nación herida y la supremacía europea. Cuatro años antes del partido entre Inglaterra y Argentina en la Ciudad de México, los británicos tomaron las Islas Malvinas y se las arrebataron a los sudamericanos, en una Guerra que duró más de 70 días y murieron más de 600 argentinos, de los cuales el 70 por ciento eran jóvenes.

Con todo el contexto geopolítico y bélico; con todo el dolor de una nación que recién terminaba con la dictadura de Videla, Diego brindó la alegría más grande al pueblo argentino. Primero entregó la Mano de Dios, que con toda la molestia de los ingleses rompió el cero en la cancha del Azteca.

Diego Armando Maradona | AP

¿Cómo fue la Mano de Dios?

Después de un primer tiempo con nulas emociones, los dirigidos por Carlos Salvador Bilardo salieron a ese césped sagrado, con un verde resplandeciente, por una cita con la historia. Apenas a los seis minutos del complemento, Diego regaló su obra más reconocida; picardía o trampa, ya es cuestión de la opinión popular.

Julio Olarticoechea mandó un pase para Diego, quien con una antesala del segundo tanto que anotaría, se quitó de encima a los ingleses Hoddle y Reid. Tras esa muestra de calidad, el Pelusa cedió para Jorge Valdano, quien no logró controlar de la mejor manera y no se quedó con el balón.

Sin embargo, el balón es caprichoso y el intento de despeje del defensor Hoddle terminó en un mano a mano entre Maradona y Peter Shilton. El resto es historia. Con toda la historia, con todo el contexto, con todo el dolor argentino; Diego levantó la mano izquierda y metió aquel balón con la cabeza de Maradona, pero con la Mano de Dios.

Diego Armando Maradona, la Mano de Dios | AFP

La consagración de Diego Armando Maradona en 1986

Pese al reclamo que hubo por el tanto de Maradona -que sigue hasta el día de hoy-, el siguiente gol que el Pelusa hizo en la Ciudad de México tendría que valer el doble. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Gol. Así de sencillo se puede describir una obra de arte; una oda al futbol; un momento irrepetible.

El Barrilete Cósmico del Diego cambió para siempre el futbol y desde ese momento Argentina ganó la copa. Los ingleses quedaron abatidos por la obra maestra de Maradona, que aunque la rabia aún corría por sus venas por el tanto anterior, no cabe duda que varios -como Gary Lineker- querían abrazar al ídolo argentino.

Después de eliminar a los ingleses, la Albiceleste ganó con autoridad a Bélgica y accedió a la Gran Final, en la que se enfrentó a Alemania Federal. Emocionante es poco para comentar dicha disputa por el título, pero fue Jorge Burruchaga quien anotó el tanto definitorio para el segundo título mundial de Argentina -claro, a pase de Maradona-.

Diego Armando Maradona en 1986 | MEXSPORT