Los Buffalo Bills consiguieron una contundente victoria de 36-10 sobre los Baltimore Ravens en la Semana 8 de la NFL. En el Highmark Stadium, el equipo local impuso condiciones de principio a fin y aprovechó los problemas de su rival, que vivió una auténtica pesadilla en la posición de quarterback después de perder a Lamar Jackson y Tyler Huntley por lesión.
La victoria tuvo como protagonista a Josh Allen, quien volvió a demostrar su capacidad para hacer daño tanto por aire como por tierra. El quarterback de Buffalo lanzó para dos anotaciones y consiguió una más por la vía terrestre, en una tarde en la que los Bills mejoraron su récord a 6-1, mientras Baltimore cayó a 4-4.
Lamar Jackson se lesionó en su regreso y los Ravens perdieron a dos quarterbacks
El encuentro comenzó de la peor manera posible para Baltimore. Lamar Jackson, quien regresaba después de perderse los tres partidos anteriores por un esguince de tobillo, solamente pudo disputar una jugada antes de abandonar el terreno de juego.
En su primer intento de pase, el quarterback sufrió un golpe en el pulgar derecho cuando su mano chocó con el defensivo de Buffalo, Greg Rousseau. Jackson se dirigió a los vestidores para ser evaluado y posteriormente fue descartado para el resto del encuentro.
Tyler Huntley tomó su lugar y consiguió mantener con vida a los Ravens durante algunos momentos. Sin embargo, el suplente también terminó lastimado, luego de sufrir una lesión en un dedo del pie durante el segundo cuarto, situación que obligó al equipo a recurrir al novato Joe Fagnano.
El quarterback no seleccionado en el Draft tuvo que afrontar su primer partido en la NFL en circunstancias complicadas. Fagnano terminó con 10 pases completos en 21 intentos, 91 yardas y una intercepción, además de perder un balón suelto y recibir tres capturas.
Josh Allen lideró la ofensiva de Buffalo con tres touchdowns
Mientras Baltimore batallaba para encontrar estabilidad en la ofensiva, Josh Allen se encargó de marcar el ritmo para los Bills. El quarterback abrió el marcador con una anotación terrestre de una yarda y posteriormente Tyler Bass amplió la ventaja con un gol de campo de 56 yardas.
Los Ravens respondieron con un acarreo de dos yardas de Derrick Henry para acercarse 10-7, pero Buffalo volvió a sumar mediante dos goles de campo de Bass, de 22 y 51 yardas, para marcharse al descanso con una ventaja de 16-7.
En el tercer cuarto, James Cook encontró la zona de anotación con una carrera de cinco yardas para colocar el 23-10. La ofensiva de los Bills no se detuvo y Allen volvió a conectar con sus receptores durante el último periodo.
Primero encontró a D.J. Moore con un pase de anotación de 11 yardas y posteriormente conectó con Dalton Kincaid para un touchdown de 23 yardas. Con esas dos jugadas, Buffalo sentenció el encuentro y estableció el definitivo 36-10.
En sus números individuales, Allen completó 21 de 34 envíos para 289 yardas, dos touchdowns y una intercepción. También sumó 30 yardas por tierra y una anotación, para terminar con tres touchdowns totales.
Bills se afianzan en la AFC y Ravens acumulan problemas
La victoria permitió a Buffalo mejorar su marca a seis triunfos y una derrota, consolidándose como uno de los equipos protagonistas de la Conferencia Americana. La combinación entre el juego terrestre de James Cook, la efectividad de Allen y una defensiva que provocó entregas de balón terminó por marcar la diferencia.
Para Baltimore, en cambio, la derrota significó su tercer descalabro consecutivo y dejó una preocupación mayor que el resultado: la condición física de sus dos primeros quarterbacks. Con Jackson y Huntley fuera del encuentro, los Ravens tuvieron que cerrar con Fagnano, quien enfrentó una prueba complicada en su debut.
Además del golpe en el marcador, Baltimore tendrá poco tiempo para recuperarse, pues recibirá a los Jacksonville Jaguars el próximo jueves por la noche. La atención estará puesta en la evolución de sus quarterbacks y en saber con qué opciones podrá contar para su siguiente compromiso.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)