La previa del encuentro en el Estadio Monumental quedó marcada por una fuerte polémica entre la Federación de Futbol de Burkina Faso y la Asociación del Futbol Argentino (AFA). La representación africana acusó a la organización argentina de reducir costos de manera excesiva, situación que habría afectado directamente las condiciones de traslado y hospedaje de su delegación.
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Según los reclamos provenientes de Burkina Faso, uno de los principales problemas estuvo relacionado con el itinerario preparado para el viaje a Argentina. El plan contemplaba un recorrido de más de 25 horas y múltiples escalas, condiciones que generaron inconformidad entre los integrantes del combinado africano y terminaron por modificar los planes originales.
¿Por qué los jugadores de Burkina Faso se negaron a viajar a Argentina?
La molestia no estuvo limitada al transporte. La federación burkinesa también señaló deficiencias en los hoteles contemplados para recibir al equipo, al considerar que los alojamientos no reunían las condiciones esperadas para una selección nacional que debía disputar un compromiso internacional.
Otro punto de conflicto estuvo relacionado con el aspecto económico del encuentro. De acuerdo con la versión de la entidad africana, la recaudación por la venta de entradas quedaría completamente en manos de la federación anfitriona, situación que incrementó el descontento por las condiciones pactadas para disputar el partido.
La tensión alcanzó su punto más alto cuando los futbolistas del primer equipo de Burkina Faso decidieron no realizar el viaje. Los jugadores argumentaron que no existían las garantías profesionales necesarias para completar el traslado en las condiciones establecidas, dejando la celebración del encuentro en duda.
Burkina Faso recurrió de emergencia a su Selección Sub-23
Ante la negativa de las principales figuras y con el compromiso en riesgo, la dirigencia de Burkina Faso tuvo que buscar una alternativa de última hora. La solución fue recurrir a su representativo Sub-23, que tomó el lugar del plantel inicialmente contemplado para enfrentar el partido en territorio argentino.
El combinado juvenil emprendió entonces un traslado contrarreloj para cumplir con el compromiso. Después de las complicaciones surgidas alrededor de la planificación inicial, el equipo consiguió llegar a Argentina apenas tres horas y media antes del comienzo del encuentro, con un margen mínimo para completar los preparativos.

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