La ubicación geográfica de México lo expone cada año al impacto de ciclones tropicales provenientes del océano Pacífico y del Atlántico. A lo largo de su historia, algunos de estos fenómenos meteorológicos han provocado graves afectaciones a la población, la infraestructura y las actividades económicas.
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La intensidad de un huracán no es el único factor que determina su nivel de destrucción. También influyen la velocidad con la que avanza y la cantidad de lluvia que acumula, ya que estas condiciones pueden favorecer inundaciones y deslaves, de acuerdo con información del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA).
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Entre los casos más recordados se encuentran cinco fenómenos que dejaron consecuencias importantes en distintas regiones del territorio nacional.
1. Otis (2023): devastación en Acapulco
El 25 de octubre de 2023, el huracán Otis tocó tierra en Acapulco y afectó también al municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero. En menos de 24 horas, el fenómeno meteorológico se intensificó hasta alcanzar la categoría 5, una evolución que redujo el tiempo disponible para que la población se preparara.
De acuerdo con cifras oficiales citadas en reportes de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), el desastre dejó 50 personas fallecidas y más de 30 desaparecidas.
Los daños también alcanzaron al sector turístico: alrededor del 80% de la infraestructura hotelera resultó afectada. Las pérdidas económicas se estimaron en más de 35 mil 468 millones de pesos.
2. Wilma (2005): graves daños al turismo en Quintana Roo
El huracán Wilma impactó Cozumel y la Riviera Maya el 21 de octubre de 2005, cuando alcanzó la categoría 4. Una de sus principales características fue el tiempo que permaneció prácticamente estacionario sobre la península de Yucatán, durante más de 60 horas.
Esta situación prolongó los efectos del ciclón y provocó daños considerables en la infraestructura turística y aeroportuaria de la región.
Wilma también destacó por sus consecuencias económicas, con costos superiores a los 2 mil 400 millones de dólares, lo que lo convirtió en uno de los fenómenos más costosos para el sector asegurador en Latinoamérica.
3. Gilberto (1988): el llamado “huracán del siglo XX”
En septiembre de 1988, Gilberto alcanzó la categoría 5 y golpeó distintas zonas del país, entre ellas la península de Yucatán, Tamaulipas y Nuevo León.
Su paso dejó cerca de 225 personas fallecidas y alrededor de 60 mil familias sin vivienda. Además, provocó el hundimiento de decenas de embarcaciones y afectaciones en diferentes sectores.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Monterrey, donde las lluvias ocasionaron el desbordamiento del río Santa Catarina y severas inundaciones.
Por la magnitud de sus consecuencias humanas y materiales, Gilberto permanece entre los huracanes más destructivos que han afectado a México.
4. Paulina (1997): inundaciones y deslaves en Guerrero y Oaxaca
El 8 de octubre de 1997, el huracán Paulina, de categoría 4, impactó las costas de Oaxaca y Guerrero. Las intensas precipitaciones que acompañaron al fenómeno provocaron inundaciones y deslaves que afectaron gravemente a diversas comunidades.
En Acapulco, la acumulación de agua desencadenó deslizamientos de tierra que sepultaron zonas habitadas y agravaron la emergencia.
El saldo fue de más de 300 personas fallecidas y cerca de 300 mil damnificados. La tragedia evidenció los riesgos que representan las lluvias extraordinarias, especialmente en zonas con terrenos vulnerables a los deslaves.
5. Ingrid y Manuel (2013): dos fenómenos que golpearon al país
En septiembre de 2013, México enfrentó una situación meteorológica excepcional debido a la presencia simultánea de dos sistemas: la tormenta tropical Manuel, en el océano Pacífico, y el huracán Ingrid, de categoría 1, en el golfo de México.
Ambos fenómenos afectaron a 20 estados de la República, donde las lluvias provocaron el desbordamiento de ríos, inundaciones y deslaves.
Las consecuencias fueron graves: se reportaron 157 personas fallecidas y más de 1.5 millones de personas afectadas. Asimismo, los daños y las pérdidas económicas superaron los 3 mil millones de dólares.
¿Por qué estos huracanes fueron tan destructivos?
Los casos de Otis, Wilma, Gilberto, Paulina e Ingrid y Manuel muestran que el impacto de un ciclón tropical va más allá de la categoría que alcanza. La rapidez con la que se intensifica, el tiempo que permanece sobre una región y las lluvias que genera pueden agravar considerablemente sus consecuencias.
Mientras algunos fenómenos provocaron daños millonarios en zonas turísticas y de infraestructura, otros dejaron un saldo especialmente grave de víctimas y personas damnificadas.
Sus efectos permanecen como parte de la historia de los desastres naturales en México y recuerdan la importancia de los sistemas de alerta, la prevención y la preparación ante la llegada de fenómenos meteorológicos.

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