La muerte de una trabajadora de 28 años en un instituto especializado en enfermedades infecciosas en Rusia encendió las alertas y abrió una serie de preguntas sobre una posible exposición a un agente de alta peligrosidad.

La joven fue identificada como Daria Shipilova y laboraba en una institución ubicada en Shelekhov, en la región de Irkutsk, Siberia. Después de presentar un cuadro grave de neumonía, fue hospitalizada y posteriormente murió, lo que generó versiones sobre una posible exposición dentro del lugar donde trabajaba.

Hasta ahora, las autoridades rusas no han confirmado que se haya registrado una fuga de laboratorio ni que la mujer haya contraído peste neumónica. Rospotrebnadzor, la agencia encargada de la vigilancia sanitaria en Rusia, informó que el diagnóstico fue “neumonía de etiología o causa desconocida”.

Mientras se intenta determinar qué provocó la enfermedad, alrededor de 200 personas que tuvieron contacto con Shipilova permanecen bajo vigilancia médica como medida preventiva. De momento, no se ha reportado oficialmente una cadena de contagios relacionada con su caso.

¿La peste neumónica es más mortal que el COVID-19?

La respuesta corta es sí, pero hay una diferencia importante: se trata de enfermedades muy distintas. La peste neumónica puede ser prácticamente mortal si no se atiende a tiempo, mientras que el COVID-19, incluso durante los momentos más graves de la pandemia, tuvo una tasa de supervivencia mucho más alta.

Uno de los principales riesgos de la peste neumónica es la velocidad con la que avanza. Una persona infectada puede empeorar en cuestión de 24 a 48 horas, por lo que recibir atención médica rápida puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Autoridades rusas investigan el origen de la neumonía que provocó la muerte de Daria Shipilova./ AP

El COVID-19, en cambio, suele presentar una evolución más lenta. En muchos casos los síntomas tardaban varios días en agravarse, e incluso hubo millones de personas que cursaron la enfermedad con síntomas leves o sin presentar molestias importantes.

La gran diferencia está en el tratamiento y el contagio

Aunque la peste neumónica es más agresiva, también tiene una ventaja médica: es causada por una bacteria, Yersinia pestis, y puede tratarse con antibióticos cuando se detecta a tiempo. El problema aparece cuando el diagnóstico se retrasa, ya que la enfermedad puede avanzar con enorme rapidez.

El COVID-19 es provocado por el virus SARS-CoV-2, por lo que su tratamiento es distinto y puede incluir antivirales, oxígeno y otras medidas de soporte. Además, su gran capacidad de transmisión fue una de las razones por las que logró propagarse a nivel mundial.

La peste neumónica también puede transmitirse entre personas a través de partículas respiratorias, pero generalmente requiere un contacto más cercano. A eso se suma que los pacientes suelen enfermar de forma rápida, lo que facilita su detección y aislamiento.

A diferencia del COVID-19, la peste neumónica puede tratarse con antibióticos si se detecta de manera temprana./ IA