Durante años pensé que era una de esas pequeñas manías de mi esposo que simplemente debía ignorar. Cada vez que iba a lavar la ropa, él tomaba algunas de mis prendas, las olía y después las dejaba en el cesto. Al principio incluso me parecía algo tierno, porque pensaba que simplemente le gustaba mi olor
Pero hace unos meses empecé a notar que no solo lo hacía con la ropa que había usado durante el día. También buscaba algunas prendas específicas y parecía hacerlo cuando pensaba que yo no estaba mirando.
Una noche decidí preguntarle directamente. Se puso nervioso y me dijo que no era nada extraño, que simplemente le gustaba mi olor y que lo hacía porque le resultaba excitante.
No le di demasiada importancia hasta que un día encontré una pequeña bolsa escondida en uno de los cajones de su habitación. Dentro había varias de mis prendas usadas que yo creía que habían terminado en la ropa sucia.
Cuando le pregunté qué hacía con ellas, primero intentó quitarle importancia, pero finalmente reconoció que las guardaba porque le provocaban excitación y que algunas veces las utilizaba cuando yo no estaba en casa.
Me sentí completamente incómoda. Lo que más me preocupa es que nunca me preguntó si podía hacerlo y que llevaba años guardando mis cosas a escondidas. Ahora no sé si estoy exagerando o si realmente cruzó un límite dentro de nuestra relación.
¿Es normal tener este tipo de fetiches dentro de una relación? ¿En qué momento una fantasía deja de ser algo privado y se convierte en una falta de respeto hacia la pareja? ¿Debería preocuparme porque mi esposo haya guardado mis prendas sin mi consentimiento? ¿Cómo puedo hablar con él sobre esto sin avergonzarlo, pero dejando claro que me incomoda?
Marilú te aconseja...
Yo empezaría por quitar de la conversación las palabras “normal” y “anormal”. Hay tantas maneras de vivir la sexualidad como personas en el mundo, siempre y cuando esa manera de vivirla no transgreda a alguien más.
Y en tu caso, por lo que cuentas, parece que tú sí te sentiste transgredida. Dices que te incomodó descubrir que durante años guardaba algunas de tus prendas sin decírtelo y que nunca te preguntó si podía hacerlo.
Entonces, más que preguntarnos si su interés por tu ropa es normal o no, yo quisiera entender qué fue exactamente lo que sentiste que se transgredió. ¿Fue que tomara algo tuyo sin preguntarte? ¿Que lo escondiera? ¿Que llevara tiempo haciéndolo sin que tú lo supieras? ¿Que esas prendas tuvieran una carga íntima o sexual para ti? ¿O que él las utilizara como parte de su excitación sin que tú supieras que estabas involucrada de alguna manera? Incluso te haría una pregunta muy concreta: si hubieras descubierto que guardaba unos calcetines tuyos, ¿te habrías sentido igual?
No porque quiera minimizar lo que sentiste, sino porque esa respuesta puede ayudarnos a entender qué significado tiene para ti la ropa interior, la intimidad y el hecho de que él utilizara algo tuyo con una finalidad sexual.
Y una vez que puedas identificar qué fue exactamente lo que te hizo sentir invadida o transgredida, será mucho más sencillo comunicarle tu límite sin avergonzarlo por aquello que le excita.
Marilú Ávarez
Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.
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