Tengo 28 años y llevo poco más de dos años con mi novio. Nuestra relación siempre ha sido buena y nunca había tenido motivos para pensar que algo estuviera mal entre nosotros, hasta que hace unos meses comenzó a pedirme algo durante la intimidad que cada vez me incomoda más.

Una noche, mientras estábamos juntos, me pidió que imaginara que era otra mujer. Pensé que se trataba de una fantasía pasajera y seguí el juego, pero después empezó a pedírmelo cada vez con más frecuencia. Al principio solamente quería que cambiara algunas cosas de mi apariencia o que actuara de determinada manera. Después comenzó a decirme que imaginara que acabábamos de conocernos y que yo tenía otra personalidad.

Lo que realmente me hizo sentir mal fue que un día mencionó el nombre de una mujer que conocemos los dos. Me quedé completamente fría y le pregunté por qué había pensado en ella. Él aseguró que no significa nada, que solamente era una fantasía y que jamás haría algo con esa persona. Incluso me dijo que precisamente porque confía en mí se atrevió a contármelo.

Pero desde entonces no puedo dejar de pensar en ello. Cuando estamos juntos, me pregunto si realmente está conmigo o si está imaginando que está con alguien más. También empecé a compararme con esa mujer y a preguntarme qué tiene ella que yo no. Mi novio insiste en que le gusto y que la fantasía no cambia lo que siente por mí, pero yo ya no puedo vivir la situación con la misma naturalidad.

No quiero prohibirle tener fantasías, pero tampoco quiero hacer algo que me genere inseguridad solamente para complacerlo. Y mucho menos quiero que nuestra vida sexual dependa de que yo interprete a otra persona.

Por eso quisiera preguntarle: ¿es normal fantasear con alguien conocido aunque exista una relación estable? ¿Tener una fantasía significa necesariamente sentir deseo real por esa persona? ¿Hasta dónde es sano participar en las fantasías de la pareja cuando comienzan a generar inseguridad? ¿Cómo se puede poner un límite sin hacer sentir al otro que estamos rechazando su sexualidad?

La mujer comenzó a preguntarse si su pareja imaginaba a alguien más. / iStock

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Sí, una persona que tiene una relación estable puede fantasear con alguien conocido. Y no, tener una fantasía con alguien no significa necesariamente querer llevarla a la realidad.

Las fantasías sexuales pueden incluir personas conocidas, desconocidas, situaciones que nunca realizaríamos e incluso escenarios que solamente funcionan dentro de la imaginación. Entonces, que él haya mencionado a esa mujer no nos permite concluir automáticamente que quiere tener algo con ella.

Pero hay otra pregunta que haces que tiene una respuesta muy clara: ¿hasta dónde tienes que participar tú en esa fantasía?

Hasta donde tú quieras.

Él puede tener esa fantasía y tú puedes decidir que no quieres interpretarla. Eso no significa que estés rechazando su sexualidad.

Puedes decir: “Entiendo que esa fantasía existe y no necesito que dejes de tenerla, pero a mí no me está haciendo sentir bien representarla durante nuestros encuentros y prefiero no hacerlo.”

Y eso es un límite sexual perfectamente válido. Lo que sí exploraría contigo es qué pasó a partir de que apareció el nombre de una persona conocida. Porque dices que desde entonces empezaste a compararte con ella y a preguntarte qué tiene ella que tú no.

Ahí tendría curiosidad por saber qué significado tomó esa fantasía para ti.

¿Sentiste que dejabas de ser tú durante el encuentro?
¿Sentiste que él estaba deseando específicamente a esa mujer?
¿Te hizo sentir reemplazable?
¿Cambió la manera en que percibes el deseo que él siente por ti?

No necesariamente necesitamos analizar la fantasía de él. Quizá necesitamos entender qué produjo en ti participar en ella. Y desde ahí decidir qué necesitas para poder volver a sentirte cómoda, presente y deseada dentro de sus encuentros.

Marilú Álvarez

Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.

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Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. / @marilu_psicoterapeuta