Tengo 27 años y llevo casi cuatro años con mi pareja. Siempre hemos tenido una vida sexual bastante buena, pero últimamente él empezó a decirme que quiere “salir de la rutina” y probar cosas nuevas en la cama.

Al principio pensé que no había nada raro. Incluso me pareció positivo que quisiera hablar conmigo sobre lo que le gusta. El problema es que algunas de las cosas que me ha propuesto nunca se me habían ocurrido y, sinceramente, algunas me incomodan. Cuando le digo que no estoy segura, él me responde que no quiere obligarme y que solamente está compartiendo sus fantasías conmigo. Sin embargo, después de varias conversaciones comencé a sentir que quizá ya no soy suficiente para él.

Lo que más me preocupa es que antes parecía estar satisfecho con nuestra vida íntima y ahora constantemente busca experimentar algo diferente. Incluso me preguntó si había algo que yo quisiera probar y, aunque sí tengo algunas fantasías, ahora me da miedo decírselas porque pienso que podrían cambiar la forma en que me ve.

Hace unos días tuvimos una discusión porque le pregunté directamente si se había aburrido de mí. Me dijo que no, que todavía le atraigo y que simplemente quiere descubrir cosas nuevas conmigo. Pero después de esa conversación me quedé pensando si realmente es normal que una persona quiera cambiar su dinámica sexual después de varios años de relación.

No quiero aceptar algo que me incomode solamente por miedo a perderlo, pero tampoco quiero cerrar la puerta a experimentar juntos por inseguridad.

Por eso quisiera pedir consejo: ¿es normal que las fantasías sexuales cambien con el tiempo? ¿Querer probar cosas nuevas significa que una persona está insatisfecha con su pareja? ¿Cómo puede una pareja hablar de fantasías sin que el otro se sienta presionado o insuficiente? Y si una de las dos personas no quiere experimentar algo, ¿cómo deberían llegar a un acuerdo?

Querer experimentar cosas nuevas en la intimidad no necesariamente significa que exista insatisfacción con la pareja. / iStock

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Sí, las fantasías y los intereses sexuales pueden cambiar con el tiempo. Sí, es completamente posible que una persona quiera probar cosas nuevas después de varios años de relación.

Y no: querer experimentar algo diferente no significa necesariamente que esté insatisfecho con su pareja.

Una persona puede sentirse atraída por su pareja, disfrutar profundamente su vida sexual y al mismo tiempo tener curiosidad por explorar cosas nuevas.

Ahora, hay algo muy importante: que él tenga una fantasía o quiera experimentar no significa que tú tengas que querer lo mismo. Puedes escuchar una fantasía, hablar de ella e incluso entender qué le resulta excitante sin tener que llevarla a la práctica.

Si una de las dos personas no quiere hacer algo, no se trata de “encontrar un punto medio” donde termine haciéndolo a medias para complacer al otro. El consentimiento requiere que ambas personas quieran participar.

Lo que sí pueden negociar es todo lo que rodea esa fantasía.

Por ejemplo:

“Esto sí me da curiosidad.”
“Esto podría explorarlo de otra manera.”
“Esto prefiero que se quede en fantasía.”
“Esto definitivamente no quiero hacerlo.”

Y respecto a cómo hablar de fantasías sin que el otro se sienta insuficiente, ahí sí tendría curiosidad por saber qué significa para ti que él quiera probar cosas nuevas. Porque él te dice que sigue sintiéndose atraído por ti y que quiere descubrir cosas contigo, pero tú estás empezando a preguntarte si ya no eres suficiente.

Entonces podría valer la pena decírselo de una manera muy directa:

“Cuando me propones constantemente cosas nuevas, a veces empiezo a pensar que quizá lo que tenemos ya no te satisface. ¿Qué significa para ti querer experimentar?”

Y hay otra parte de tu historia que me parece interesante: tú también tienes fantasías, pero ahora te da miedo compartirlas porque temes que cambie la manera en que él te ve.

Quizá antes de decidir qué prácticas quieren incorporar, podrían empezar simplemente por conocerse un poco más sexualmente. Porque compartir una fantasía no significa pedir permiso para realizarla.

A veces una fantasía es simplemente eso: una fantasía.

Marilú Álvarez

Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.

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Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. / @marilu_psicoterapeuta