Entre enero y agosto de este año, el estado de Morelos juntó 179 homicidios dolosos de adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años, la tasa más alta del país en ese rango específico, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Este hecho incluye el homicidio de nueve estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) en menos de dos años, entre 2025 y 2026.

Roberto Salinas e Iván Martínez Dunker, son especialistas de seguridad que atribuyen la violencia a un debilitamiento de las fuerzas armadas municipales y a una falla en la organización entre los tres niveles de gobierno, según documentó el medio Proceso. Los registros oficiales de dicha investigación dividen el fenómeno en dos secciones de edad. Entre la primera mitad del año se contabilizaron 18 homicidios dolosos de adolescentes de 13 a 17 años y 161 de jóvenes de 18 a 29

Al comparar esas cifras contra la población de cada grupo, se llegó al resultado en el que Morelos obtuvo una tasa de 0,91% en homicidios por cada 100 mil habitantes. Este número puso a la entidad federativa en el primer lugar nacional entre adolescentes y jóvenes por homicidios, incluso por encima de cualquier otro estado del país.

Nueve estudiantes de la UAEM fueron asesinados entre 2025 y 2026./especial

¿Qué pasó con los estudiantes de la UAEM?

Roberto Salinas, director de la universidad UAEM en Morelos, explicó para la prensa que separar los homicidios por edad permite dimensionar una violencia y saber específicamente dónde está el problema. “Sería primer lugar en el caso de jóvenes de 13 a 17, 18 a 19, lo que nos coloca como un foco rojo”, dijo a Proceso. En el caso de la UAEM, los primeros nueve meses de 2026 se registraron nueve muertes. Cuatro casos se investigan como feminicidio y cinco corresponden a homicidios ocurridos en circunstancias distintas, hasta el momento no existe información pública que confirme un vínculo entre ellos. 

En un caso en específico, se encuentra Aylin Rodríguez Fernández, exestudiante de Psicología de 20 años, que fue reportada como desaparecida el 3 de abril de 2025 en Cuernavaca. Al día siguiente fue localizada sin vida en Jiutepec y la UAEM confirmó que se trató de un feminicidio. Por otro lado el homicidio de David Adrián Gómez, exalumno de la Preparatoria Número 1, que salió de clases el 17 de septiembre y no llegó a su domicilio. Su madre confirmó ante la Fiscalía que fue hallado sin vida en Temixco con un disparo en la cabeza, según relató su hermana Abril Gómez al diario.

En 2026 el patrón se repitió con otras víctimas. Kimberly Joselín Ramos Beltrán, de 18 años, desapareció el 20 de febrero en el campus Chamilpa y fue localizada sin vida el 2 de marzo, un acontecimiento que detonó la toma del campus universitario. Se suma a lista también Karol Toledo Gómez, exestudiante de Derecho de 18 años, desaparecida el mismo 2 de marzo y hallada sin vida tres días después en Coatetelco. Ambos casos provocaron movilizaciones y un paro prolongado en varias unidades académicas de la universidad.

Michelle Itzayana Fuentes Calderón, fue otra joven en perder la vida, de 15 años, que desapareció el 24 de mayo y fue localizada sin vida el 2 de junio en Tepoztlán. Claudia Tacoronte Aguilera, otra estudiante, ella de ascendencia española que realizaba un programa de intercambio de 21 años, murió el 12 de septiembre tras un ataque con arma blanca en Cuautla. Christian Shamed Arce Díaz y Gael Rojas Pérez, son nombres también registrados por la fiscalía, ambos de 17 años, fueron asesinados a balazos el 26 de septiembre en Cuernavaca tras salir de una celebración. 

Del mismo mes está Ángel Miguel Hernández Flores, de 17 años y repartidor de una pollería, murió el 5 de septiembre mientras trabajaba en la colonia Satélite. Su padre, Víctor Manuel Hernández, relató durante una movilización que la familia no tenía avances en la investigación a casi un mes del ataque. Por consiguiente, el colectivo Resistencia Estudiantil declaró a septiembre como el mes más violento para la comunidad universitaria, de acuerdo con el registro del periodoco.

A los nueve asesinatos se suman dos desapariciones no resueltas. Viridiana Anaid Morales Rodríguez, de la Facultad de Psicología, desapareció en 2012 tras un viaje al Estado de México, mientras que Dorian Alí Olivo Rodríguez, de la Facultad de Nutrición, desapareció el 2 de junio de 2026 rumbo a Huitzilac.

Morelos redujo 40% de la policía municipal

Ante los acontecimientos de violencia registrados, Roberto Salinas, analista de política,  plantea revisar las capacidades de seguridad del estado: policías capacitados, certificados de control de confianza y un mayor estado de fuerza. Por otra parte el Estado aún no rinde cuentas con los ciudadanos por la reducción del número de elementos municipales en más de 40% durante los últimos diez años, según el análisis citado por Proceso. El economista también cuestionó un proyecto de 800 millones de pesos destinado a cámaras de videovigilancia, previsto para cuatro años. “No hay transparencia y tampoco sabemos si eso va a resolver el problema”, afirmó Salinas al diario, luego de que la organización solicitara información sin obtener respuesta.

Iván Martínez Dunker, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, sostuvo que la violencia contra adolescentes no puede explicarse sólo como un problema de seguridad. “A falta de Estado, el espacio es ocupado por la criminalidad”, dijo el investigador al medio de prensa.

Martínez Dunker señaló la falta de participación entre los tres niveles de gobierno y el debilitamiento de los municipios en capacidades y recursos. El académico añadió que continúan problemas históricos de corrupción y colusión entre autoridades y grupos criminales. El investigador consideró que las universidades no pueden permanecer al margen del problema. “Por más silencio que se tenga, el tema ha crecido y esto, al final, está tocando la puerta”, expresó ante la publicación.

A su vez, un informe de la organización Intersecta, publicado en agosto de 2026, encontró que 38 de 40 universidades revisadas contaban con unidades de igualdad de género. La mitad de esas unidades, entre ellas la de la UAEM, operaba sin presupuesto propio, lo que dificulta atender casos y capacitar personal.

Luego de esos sucesos, el 2 de octubre, colectivos como Resistencia Estudiantil y la Red de Estudiantes de Posgrado marcharon en Cuernavaca. La movilización partió de la Glorieta de Tlaltenango hacia el Tribunal Superior de Justicia para exigir justicia por los nueve estudiantes asesinados y la aparición con vida de Dorian y Viridiana.

Acciones del Gobierno

Mientras el análisis por edades coloca a Morelos en el primer lugar nacional, el gobierno estatal difunde una tendencia distinta en las cifras generales. En julio de 2026, Marcela Figueroa Franco, titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, informó que el promedio diario de homicidios dolosos bajó 54% entre septiembre de 2024 y junio de 2026, de acuerdo a información compartida por medio de comunicación.

“Hay una disminución del cincuenta y cuatro por ciento en el promedio diario de homicidio doloso, pasando de 3,1 homicidios dolosos diarios en promedio a 1,6 en junio de 2026”, dijo Figueroa Franco, de acuerdo con el medio. La funcionaria agregó que junio de 2026 registró el promedio diario más bajo para ese mes desde 2019.

Figueroa Franco también reportó caídas en otros delitos de alto impacto al comparar el primer semestre de 2025 con el mismo periodo de 2026. El robo de vehículo con violencia bajó 32%, el robo a transportista 30% y el feminicidio 10%, con la extorsión como única excepción al alza, según el recuento del medio.

Morelos acumuló 179 homicidios dolosos de adolescentes y jóvenes de 13 a 29 años./especial

Esa narrativa de reducción general convive con la alerta de organizaciones civiles sobre la calidad de los datos oficiales. Causa en Común advirtió en septiembre de 2026 que, en el primer semestre, Morelos registró 514 víctimas de homicidio, nueve por ciento menos que en el mismo periodo de 2025, pero con un incremento de 114% en la categoría de otros delitos contra la vida, de acuerdo con Infobae.

La disparidad entre un promedio general a la baja y una tasa juvenil que lidera el país a nivel nacional expone un vacío en la forma de medir la violencia y en la seguridad pública. Salinas insiste en que la estadística global no explica quién mata ni por qué, pero sí confirma la magnitud del problema entre la población más joven del estado.