Durante la noche, algunas personas despiertan con la sensación de que alguien está sobre ellas, no pueden mover el cuerpo o incluso perciben figuras y escuchan voces. En México, esta experiencia se conoce popularmente como “se me subió el muerto”, pero la ciencia la identifica como parálisis del sueño, un fenómeno relacionado con la actividad cerebral durante el descanso.

Aunque suele asociarse con historias de fantasmas y apariciones, esta experiencia tiene una explicación neurobiológica. De acuerdo con Mariano Salinas, quien abordó el tema en la sección Mente en equilibrio de El Heraldo Radio, el episodio ocurre cuando el cerebro recupera la conciencia antes de que el cuerpo salga por completo del estado de inmovilidad propio de ciertas etapas del sueño.

Durante la fase REM, los músculos permanecen temporalmente bloqueados para evitar que las personas representen sus sueños./istock

¿Qué ocurre en el cerebro cuando se sube el muerto?

La parálisis del sueño está relacionada con la fase REM, etapa en la que el cerebro mantiene una actividad intensa y se producen los sueños más vívidos. Durante este periodo, los músculos permanecen temporalmente bloqueados como un mecanismo de protección que evita que las personas representen físicamente lo que sueñan.

El problema aparece cuando la mente despierta, pero el cuerpo continúa bajo ese mecanismo. La persona puede estar consciente de su entorno, pero es incapaz de moverse durante el episodio. Este desfase también puede provocar una sensación de opresión en el pecho, debido a que la respiración permanece en niveles básicos, lo que aumenta el miedo.

“El cerebro se despierta y el cuerpo todavía no. Ese desfase es lo que nos ocasiona y es desesperante”, explicó Salinas durante la emisión radiofónica.

El ruido del viento o la estática pueden interpretarse como voces debido a la apofenia auditiva./Andrés Otero.

¿Por qué escuchamos voces o vemos figuras en la oscuridad?

La explicación de algunas experiencias consideradas paranormales también se encuentra en la manera en que el cerebro procesa los estímulos. Uno de estos mecanismos es la apofenia auditiva, que ocurre cuando la mente identifica patrones familiares en sonidos aleatorios o difíciles de distinguir.

Por eso, el ruido del viento, la estática o ciertos sonidos ambientales pueden parecer susurros, palabras o incluso nombres. El cerebro busca reconocer patrones y darles un significado, aunque el estímulo original no corresponda a una voz.

Otro proceso relacionado es la pareidolia, que explica por qué las personas identifican rostros o figuras conocidas en objetos que no los tienen. Manchas de humedad, sombras y formaciones naturales pueden parecer caras o siluetas debido a la tendencia cerebral a reconocer formas familiares.

En este proceso participa el giro fusiforme, una región de la corteza cerebral relacionada con el reconocimiento de rostros humanos. Su actividad ayuda a explicar por qué podemos percibir caras en imágenes u objetos donde realmente no existen.

La pareidolia explica por qué algunas personas identifican rostros en sombras, manchas y objetos inanimados./istock

¿Las apariciones nocturnas tienen una explicación neurológica?

La parálisis del sueño, la apofenia y la pareidolia muestran cómo el cerebro puede generar percepciones que parecen reales, especialmente cuando se encuentra entre el sueño y la vigilia o cuando interpreta estímulos poco claros.

Estas experiencias pueden resultar aterradoras, pero no constituyen por sí mismas una prueba de presencias sobrenaturales. De acuerdo con las explicaciones compartidas por Salinas, se relacionan con procesos neurológicos y psicológicos mediante los cuales la mente intenta interpretar el entorno y encontrar coherencia en lo que percibe.

Así, detrás de la sensación de que “se subió el muerto”, de escuchar voces en el ruido o de distinguir figuras en la oscuridad, existen mecanismos cerebrales que ayudan a explicar por qué algunas experiencias nocturnas pueden sentirse tan reales.