Julián Hall se convirtió en el gran protagonista de la primera mitad en el clásico amistoso entre México y Estados Unidos disputado en el State Farm Stadium de Arizona, no solo por abrir el marcador a favor de las barras y las estrellas, sino por su picante celebración tras mandar guardar el balón.
Corría el minuto 28 del encuentro cuando el atacante norteamericano aprovechó un rechace suelto en el área chica para firmar el 1-0 parcial, desatando la euforia de su banquillo y encendiendo los ánimos en las tribunas con un festejo que no pasó desapercibido.
Tras empujar el esférico al fondo de las redes, Hall corrió hacia un costado de la cancha llevándose una mano a la oreja en señal de "no los escucho" para posteriormente cubrirse el rostro con la mano, gestos que rápidamente generaron reacción entre los aficionados mexicanos presentes en el inmueble.
La acción fue capturada en las plataformas digitales, convirtiéndose de inmediato en un tema de conversación durante el desarrollo del partido, preguntando si era un festejo para los estadounidenses o una burla directa para los mexicanos.
¿Cómo fue el gol de Hall?
La jugada del tanto estadounidense nació de una descolgada por la banda donde Giovanni Reyna le ganó la partida a Érik Lira para internarse con peligro en la zona de castigo mexicana.
Al momento de sacar el disparo cruzado, el guardameta Raúl 'Tala' Rangel dudo entre atacar el balón con los pies o sujetarlo con las manos, dejando un rebote vivo exactamente frente al marco desprotegido.
Con la meta completamente abierta y sin marca defensiva cercana, Julián Hall únicamente tuvo que empujar la pelota a escasos metros de la línea de gol para darle la ventaja provisional al equipo dirigido por la escuadra de las barras y las estrellas.
El gol significó un golpe duro para el esquema nacional, que tuvo que remar contracorriente durante el resto del primer tiempo tras el titubeo en su cuadro bajo.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)